El arranque de 2026 muestra señales de desaceleración en los principales motores de la economía mexicana, de acuerdo con el más reciente análisis del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, que advierte un entorno de expectativas debilitadas ante la falta de condiciones para impulsar la inversión.
“El 2026 inició con los motores del crecimiento apagados”, señala el organismo en su reporte Análisis Económico Ejecutivo, donde detalla que tanto la inversión como el consumo presentan retrocesos relevantes.
Inversión fija bruta acumula 17 meses a la baja
Durante enero, la inversión fija bruta registró una caída mensual de 1.1%, tras tres meses consecutivos de avance. En términos anuales, el descenso fue de 2.2%, acumulando diecisiete meses en terreno negativo.
Componentes con retrocesos
- La inversión en maquinaria y equipo cayó 1.1% mensual
- En términos anuales, este rubro se contrajo 8.0%
- Acumula 14 meses consecutivos con cifras negativas
- La inversión en construcción disminuyó 0.8% mensual, aunque creció 3.8% anual
El reporte también destaca que la inversión privada fue el principal factor detrás del retroceso general, con una caída mensual de 1.8% y una disminución anual de 3.1%.
En contraste, la inversión pública mostró un incremento mensual de 2.8% y anual de 3.5%, su primer avance tras doce meses de caídas. Sin embargo, el gasto en infraestructura refleja una tendencia opuesta, con una contracción anual de 30.3% en enero y una caída acumulada de 44.9% en el primer bimestre.
Consumo privado pierde dinamismo
El consumo privado, otro pilar del crecimiento económico, tampoco muestra señales claras de recuperación sostenida.
En enero:
- Disminuyó 1.6% mensual
- Superó la estimación preliminar de -0.6%
- El consumo de bienes nacionales cayó 0.7%
- El de bienes importados retrocedió 6.8%
A tasa anual, el consumo creció 2.7%, por debajo del 5.4% registrado un mes antes.
El CEESP señala que este comportamiento se explica, en parte, por la situación del mercado laboral. Aunque los salarios reales han mostrado avances y existen programas sociales que apoyan el ingreso, “la ocupación informal ha crecido significativamente y la formal se ha frenado”.
Además, destaca un cambio estructural en la distribución salarial: más del 50% de la población ocupada percibe hasta un salario mínimo, cuando en 2018 era apenas el 20%.
Inflación repunta impulsada por alimentos
En marzo, la inflación mensual se ubicó en 0.86%, la más alta para ese mes en los últimos cuatro años y superior a la expectativa del mercado de 0.71%.
Factores clave
- Precios no subyacentes subieron 2.46%
- Frutas y verduras aumentaron 10.75%
- El jitomate registró un alza de 42.0%
- Este producto explicó el 30% de la inflación mensual
La inflación anual se colocó en 4.59%, su nivel más alto desde octubre de 2024, mientras que la subyacente fue de 4.45%.
Confianza del consumidor se deteriora
El debilitamiento económico también impactó la percepción de los hogares. En marzo, el indicador de confianza del consumidor cayó 0.3 puntos mensuales y 2.0 puntos anuales.
Entre los componentes más afectados destacan:
- La percepción sobre la situación económica actual del país (-1.2 puntos)
- La expectativa futura de la economía
- La capacidad para adquirir bienes duraderos (-1.2 puntos mensual)
Factores estructurales limitan expectativas
El CEESP advierte que el entorno de incertidumbre seguirá presionando la actividad económica en el corto y mediano plazo.
“El debilitamiento persistirá mientras no se consolide un entorno de negocios en el que los problemas de inseguridad, débil estado de derecho y factores de política exterior faciliten la inversión”, señala el organismo.
A pesar del optimismo reflejado en los Precriterios 2027, donde se anticipa un mayor dinamismo económico, el organismo subraya que los indicadores actuales “muestran un importante debilitamiento y pocas expectativas de mejora”.

