La economía informal continúa consolidándose como uno de los principales desafíos para el crecimiento económico de México. Aunque el país registró un mejor desempeño al inicio del segundo trimestre de 2026, especialistas advierten que la recuperación aún carece de bases sólidas y que factores como el exceso de regulación, el incremento en los costos laborales y la falta de incentivos para la formalidad están impulsando que más empresas y trabajadores permanezcan fuera del marco legal.
Así lo señala el más reciente Análisis Económico Ejecutivo del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), el cual advierte que, mientras no se reduzcan los costos de cumplimiento y se generen condiciones más favorables para operar formalmente, México seguirá enfrentando un entorno de bajo crecimiento económico y reducida productividad.
La recuperación económica pierde fuerza ante la debilidad de la inversión
De acuerdo con el análisis del CEESP, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció 1.2% mensual durante abril, su mayor avance desde marzo de 2021, superando incluso la estimación oportuna del INEGI.
No obstante, el organismo señala que esta mejora no representa una tendencia consolidada. La estimación para mayo apunta a un estancamiento de la actividad económica, reflejo de que tanto la inversión como el consumo mantienen signos de debilidad.
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El documento explica que la incertidumbre económica, la limitada creación de nuevas empresas y las crecientes cargas regulatorias continúan frenando el dinamismo productivo del país.
Más de la mitad de los trabajadores permanece en la informalidad
Los costos laborales y la regulación incentivan operar fuera del marco formal
Uno de los principales focos de preocupación identificados por el CEESP es el crecimiento sostenido de la informalidad laboral.
Con base en información del INEGI, el organismo destaca que durante el último trimestre de 2025 la economía informal ya representaba más del 25% del valor agregado nacional, mientras que los Censos Económicos 2023 muestran que 64.3% de las unidades económicas operaban en condiciones de informalidad.
A ello se suma que, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente a mayo, México registró 60.4 millones de personas ocupadas, de las cuales 33.4 millones trabajaban en la informalidad, equivalente al 55.2% del total de la población ocupada. Esto significa que más de la mitad de los trabajadores no cuenta con acceso al sistema formal de seguridad social.
El CEESP considera que esta situación refleja la dificultad para generar empleos formales de calidad.
Reformas laborales elevan el costo de contratar personal
El análisis identifica diversos factores que fortalecen la informalidad.
Entre ellos destacan:
- Regulación excesiva y compleja, principalmente en los ámbitos estatal y municipal.
- Trámites administrativos largos que dificultan la apertura y operación de empresas.
- Altos costos derivados del cumplimiento fiscal y laboral.
- Incentivos para evitar el pago de impuestos.
- Incremento constante en las obligaciones patronales.
El organismo enfatiza que las cuotas patronales destinadas al IMSS, Infonavit y el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) pueden representar alrededor del 30% del salario base de cotización, impacto que recae principalmente sobre las micro y pequeñas empresas.
A estos costos se suman prestaciones como el aguinaldo y la participación de los trabajadores en las utilidades.
El CEESP también advierte que las iniciativas para ampliar los días de vacaciones y reducir la jornada laboral a 40 horas semanales incrementan aún más el costo de contratación formal, particularmente para los negocios de menor tamaño.
¿Qué propone el CEESP para incentivar la formalidad?
El organismo sostiene que combatir la informalidad requiere reducir significativamente los costos de cumplimiento y generar incentivos claros para permanecer dentro de la economía formal.
Entre las acciones planteadas destacan:
- Simplificar trámites administrativos.
- Reducir tiempos de respuesta mediante plataformas digitales.
- Implementar regímenes fiscales más sencillos y equitativos.
- Fortalecer la calidad de los servicios públicos financiados con las contribuciones.
- Mejorar la eficiencia de la seguridad social, educación, infraestructura y seguridad pública.
El CEESP concluye que solo mediante un entorno que genere confianza para empresas y trabajadores será posible revertir el crecimiento de la informalidad y fortalecer la productividad nacional.
«La economía seguirá atrapada en un ambiente de bajo crecimiento y reducida productividad mientras no existan los incentivos necesarios para participar en la actividad formal», advierte el organismo en su análisis.
Implicaciones para empresas y economía
El crecimiento de la informalidad representa un desafío estructural para la economía mexicana. Más allá de afectar la recaudación fiscal, limita el acceso de millones de trabajadores a la seguridad social, reduce la productividad y dificulta la generación de empleos formales.
El análisis del CEESP plantea que la solución no pasa únicamente por endurecer la fiscalización, sino por construir un entorno regulatorio y tributario que haga más atractivo operar dentro de la formalidad. Sin incentivos económicos y una reducción efectiva de los costos para las empresas, la recuperación económica podría seguir enfrentando obstáculos durante los próximos meses.

