El gasto en pensiones formales en México podría superar los 4 billones de pesos anuales en 2030 y representar hasta el 9% del Producto Interno Bruto (PIB), advirtió el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF). El organismo señaló que el crecimiento de estas obligaciones, combinado con ingresos públicos que avanzan a menor ritmo, representa un riesgo para la sostenibilidad de las finanzas públicas durante los próximos años.
En su reporte del 20 de octubre de 2026, el instituto retomó cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para señalar que los ingresos públicos registraron un crecimiento de apenas 1.3%, mientras que el gasto en pensiones y jubilaciones de programas formales aumentó 4.5%.
En contraste, los subsidios y transferencias, incluidas las Pensiones del Bienestar, presentaron un incremento de 10.3%, de acuerdo con el análisis del organismo.
El IMEF considera que estas diferencias reflejan una presión creciente sobre el presupuesto, particularmente en un escenario de envejecimiento poblacional y crecimiento económico moderado.
La encuesta de expectativas del instituto también anticipa un déficit público tradicional equivalente al 4% del PIB en 2026 y de 3.95% para 2027.
Pensiones podrían consumir una mayor proporción del presupuesto federal
El IMEF identificó el gasto pensionario como uno de los principales desafíos de mediano plazo para las finanzas públicas mexicanas.
Actualmente, según sus estimaciones, las pensiones formales representan alrededor del 6% del PIB.
Sin embargo, el organismo proyecta que este indicador podría alcanzar el 9% en 2030, con un gasto anual superior a los 4 billones de pesos.
Para dimensionar la cifra, el instituto señala que ese monto equivaldría aproximadamente al 40% del presupuesto de ingresos previsto para 2027.
La comparación permite ilustrar la magnitud de las obligaciones futuras, aunque corresponde a montos de ejercicios fiscales diferentes y no implica que ese porcentaje del presupuesto de 2027 vaya a destinarse efectivamente a pensiones.
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¿Por qué está aumentando el gasto en pensiones?
El crecimiento de las obligaciones pensionarias responde a factores estructurales vinculados con el número de beneficiarios, las reglas de los sistemas de retiro y la evolución demográfica.
En su reporte, el IMEF destaca que México enfrenta una reducción acelerada de la fecundidad.
De acuerdo con los datos retomados por el organismo, la tasa nacional se ubica en 1.3 hijos por mujer, frente al nivel de reemplazo generacional de 2.1.
El instituto estima que la población mexicana podría comenzar a disminuir alrededor de 2045 y que, para entonces, la edad promedio superaría los 40 años.
Esto podría modificar la relación entre personas en edad productiva y población adulta mayor, con consecuencias sobre la actividad económica y el financiamiento de las obligaciones sociales.
Ingresos públicos crecen 1.3%, mientras subsidios y transferencias aumentan 10.3%
Uno de los principales señalamientos del IMEF está relacionado con la diferencia entre el crecimiento de los ingresos y el gasto público.
La diferencia entre estos indicadores constituye uno de los argumentos centrales del organismo para advertir sobre las presiones presupuestarias.
Cuando determinadas obligaciones aumentan a un ritmo superior al de los ingresos disponibles, se reduce el margen para financiar otros programas y servicios, a menos que existan ajustes en otras partidas, nuevas fuentes de recursos o modificaciones al financiamiento público.
El IMEF considera que el crecimiento del gasto puede comprometer la capacidad de atender necesidades en salud, educación y seguridad social.
No obstante, el boletín no desagrega todos los componentes del gasto ni presenta una evaluación individual de la rentabilidad de los programas públicos mencionados.
Déficit público de México se mantendría cerca del 4% del PIB en 2026 y 2027
La Encuesta Mensual de Expectativas Económicas del IMEF anticipa que el balance público tradicional cerrará 2026 en -4.0% del PIB.
Para 2027, el consenso se ubica en -3.95% del PIB, una mejora marginal frente al pronóstico de septiembre, que era de -4.0%.
| Indicador fiscal y económico | 2026 | 2027 |
|---|---|---|
| Balance público tradicional | -4.0% del PIB | -3.95% del PIB |
| Crecimiento del PIB | 1.4% | 1.8% |
| Inflación al cierre | 3.9% | 3.9% |
| Tasa de política monetaria al cierre | 6.50% | 6.50% |
| Tipo de cambio al cierre | 18.00 pesos por dólar | 18.50 pesos por dólar |
La persistencia de un déficit cercano al 4% del PIB muestra que los especialistas consultados no anticipan una corrección fiscal pronunciada en el corto plazo.
Un déficit presupuestario significa que, bajo la definición del indicador utilizado, los gastos superan los ingresos del sector público.
Su financiamiento puede requerir contratación de deuda u otros mecanismos, dependiendo de las condiciones fiscales.
Por ello, mantener desequilibrios durante periodos prolongados puede incrementar las necesidades de financiamiento del Gobierno.
¿Qué implica un déficit elevado para la deuda pública?
La relación entre déficit y deuda es uno de los elementos centrales para evaluar la sostenibilidad fiscal.
Cuando el sector público necesita financiar faltantes presupuestarios, pueden aumentar sus obligaciones financieras.
Sin embargo, el comportamiento de la deuda también depende de factores como el crecimiento económico, las tasas de interés, el tipo de cambio y la estructura de los pasivos.
El IMEF advierte que el bajo crecimiento económico limita la capacidad para generar ingresos suficientes frente al aumento de compromisos de gasto.
El organismo considera necesario prestar atención a esta combinación, particularmente por el crecimiento esperado de las pensiones.
IMEF alerta por riesgo para la calificación crediticia de México
El instituto también expresó preocupación por las evaluaciones de riesgo soberano.
En su boletín señala que HR Ratings realizó una acción negativa sobre la calificación de México y la vincula con las presiones del gasto público.
El IMEF considera este escenario una señal de advertencia sobre la sostenibilidad de las finanzas nacionales.
Asimismo, plantea el riesgo de que México pierda el grado de inversión antes de 2030 si las condiciones fiscales se deterioran.
Es importante distinguir que esta última afirmación constituye una advertencia prospectiva del IMEF, no una decisión anunciada por todas las agencias calificadoras.
El documento tampoco precisa la escala, la nota anterior o el alcance exacto de la acción atribuida a HR Ratings, por lo que no es posible determinar únicamente con esta fuente sus características técnicas.
¿Qué pasaría si México pierde el grado de inversión?
El grado de inversión es una clasificación utilizada por las agencias calificadoras para evaluar la calidad crediticia de los emisores de deuda.
Una pérdida de esa categoría podría modificar la percepción de riesgo de algunos inversionistas y afectar las condiciones bajo las cuales el Gobierno obtiene financiamiento.
Entre las posibles consecuencias se encuentran mayores exigencias de rendimiento y restricciones de inversión para determinados participantes del mercado.
Sin embargo, estos efectos no son automáticos ni tienen una magnitud predeterminada.
El IMEF plantea que el deterioro de la calificación podría complicar el financiamiento de las necesidades sociales durante los últimos años de la década.
Menor crecimiento económico limita el margen para recaudar más
La capacidad de financiar las obligaciones públicas está relacionada con la evolución de la actividad económica.
En su encuesta de octubre, el IMEF elevó su pronóstico de crecimiento del PIB para 2026 de 1.3% a 1.4%.
Para 2027 mantuvo una estimación de 1.8%.
Aunque estas cifras representan una mejora moderada, el organismo considera que el crecimiento previsto sigue siendo limitado frente a las presiones del gasto.
Una economía con mayor actividad puede ampliar la base de generación de ingresos públicos, aunque el resultado recaudatorio depende también de las disposiciones fiscales, el cumplimiento tributario y la composición del crecimiento.
El IMEF no propone en este documento un aumento específico de impuestos ni una reforma tributaria concreta.
Su diagnóstico se concentra en advertir sobre la necesidad de contar con mayores capacidades de financiamiento y revisar la sostenibilidad de los compromisos presupuestarios.
Banxico y el tipo de cambio también influyen en el entorno fiscal
El reporte del IMEF incorpora un análisis sobre los desafíos de política monetaria.
El organismo señala que el diferencial entre las tasas de referencia de México y Estados Unidos se encuentra en 250 puntos base.
También advierte que una depreciación del peso, combinada con presiones sobre los precios energéticos, podría dificultar la reducción de la inflación.
El instituto plantea que el Banco de México podría enfrentar decisiones complejas si la Reserva Federal estadounidense modifica su política monetaria.
Aunque el consenso de su encuesta prevé una tasa de referencia de 6.50% al cierre de 2026 y 2027, el boletín reconoce la existencia de riesgos que podrían modificar ese escenario.
Las condiciones monetarias son relevantes para las finanzas públicas porque influyen en el entorno económico y pueden afectar los costos de financiamiento, especialmente en las obligaciones sujetas a tasas variables o procesos de refinanciamiento.
No obstante, el impacto concreto depende de la composición y los vencimientos de la deuda gubernamental.
¿Qué necesita México para evitar una mayor presión presupuestaria?
El IMEF identifica una combinación de desafíos estructurales: envejecimiento de la población, menor disponibilidad de trabajadores, crecimiento moderado y aumento de las obligaciones pensionarias.
Su diagnóstico apunta a la necesidad de fortalecer la capacidad productiva y generar condiciones para sostener los ingresos públicos.
También destaca la importancia de ampliar la participación de las mujeres en el mercado laboral, como parte de las medidas para enfrentar los cambios demográficos.
En el ámbito presupuestario, el organismo cuestiona la asignación de recursos a determinados programas y proyectos, aunque el boletín no presenta una propuesta detallada de reasignación del gasto.
Por tanto, las advertencias del IMEF no deben confundirse con reformas fiscales ya aprobadas o con medidas anunciadas por la SHCP.
Pensiones y déficit público, los principales desafíos fiscales hacia 2030
Las perspectivas presentadas por el IMEF muestran que las finanzas públicas mexicanas enfrentarán presiones importantes durante los próximos años.
El instituto estima que el gasto en pensiones formales podría superar 4 billones de pesos en 2030, mientras que su encuesta anticipa déficits tradicionales cercanos al 4% del PIB tanto en 2026 como en 2027.
La combinación de obligaciones crecientes y expansión económica moderada reduce el margen de maniobra presupuestario, según el análisis del organismo.
Además, el envejecimiento poblacional podría incrementar la presión sobre los sistemas de seguridad social durante las siguientes décadas.
El desafío para las autoridades fiscales será sostener el financiamiento de las obligaciones existentes sin comprometer la estabilidad de la deuda ni desplazar recursos necesarios para otros servicios públicos.

