La economía mexicana mantiene señales de debilitamiento que comienzan a preocupar tanto al sector privado como a los analistas. Durante el primer trimestre de 2026, la caída de la inversión privada, el menor dinamismo del consumo privado y el ajuste a la baja en las expectativas de crecimiento confirmaron un entorno de menor actividad económica, según el más reciente análisis del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
El organismo advirtió que el principal factor detrás de la desaceleración es el deterioro de la inversión productiva, particularmente la realizada por empresas privadas, en un contexto marcado por incertidumbre interna y factores externos relacionados con el comercio internacional y la revisión del T-MEC.
La inversión privada acumula varios trimestres en terreno negativo
Los datos de oferta y demanda global publicados por el INEGI muestran que la inversión total registró una caída trimestral de 1.9% y una disminución anual de 3.0% durante el primer trimestre del año, acumulando seis trimestres consecutivos con variaciones anuales negativas.
Sin embargo, el CEESP señala que la principal preocupación radica en el desempeño de la inversión privada, que se contrajo 3.5% respecto al trimestre previo y 4.5% en comparación anual. Además, se mantiene en terreno negativo desde finales de 2024.
La incertidumbre afecta las decisiones empresariales
De acuerdo con el análisis, este comportamiento responde a factores como:
- Incertidumbre sobre el futuro del T-MEC.
- Problemas de seguridad pública.
- Debilidad del estado de derecho.
- Menor confianza para realizar proyectos de largo plazo.
- Factores externos vinculados al comercio internacional.
“El significativo debilitamiento de la inversión privada responde en buena medida a un ambiente de elevada incertidumbre”, señala el CEESP en su reporte.
Los especialistas destacan que la inversión privada es uno de los principales motores de la productividad, la generación de empleo formal y el crecimiento económico sostenible, por lo que su deterioro representa una señal de alerta para los próximos trimestres.
El consumo privado también pierde fuerza
Otro de los motores de la economía mexicana comenzó a mostrar signos de agotamiento.
Durante el primer trimestre de 2026, el consumo privado disminuyó 0.8% respecto al trimestre anterior, registrando su primera caída en los últimos cinco trimestres. Aunque en términos anuales mantuvo un crecimiento de 2.4%, este avance fue inferior al 3.8% observado en el periodo previo.
Las estimaciones oportunas del INEGI muestran que durante abril el consumo logró un ligero avance mensual de 0.4%; sin embargo, para mayo volvió a presentar señales de debilidad con una disminución mensual estimada de 0.02%.
El crecimiento económico pierde impulso
El debilitamiento de la demanda interna se reflejó en el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Según cifras ajustadas por estacionalidad, la economía mexicana registró una contracción trimestral de 0.6% en el primer trimestre del año y un crecimiento anual de apenas 0.4%.
Ante este escenario, tanto el Banco de México como los especialistas del sector privado ajustaron sus previsiones para 2026:
- Banco de México: redujo su estimación de crecimiento de 1.6% a 1.1%.
- Especialistas del sector privado: ajustaron su expectativa promedio de 1.4% a 1.1%.
Exportaciones ayudan, pero no compensan la debilidad interna
Las exportaciones de bienes y servicios aumentaron 0.8% trimestral y 1.5% anual durante el primer trimestre. No obstante, las importaciones crecieron a un ritmo mayor, con incrementos de 2.2% trimestral y 16.0% anual.
Esta diferencia redujo el impacto positivo que el sector externo pudo haber generado sobre el crecimiento económico.
Por otra parte, aunque la inversión pública reportó un crecimiento trimestral de 7.9% y anual de 6.7%, el CEESP observa inconsistencias con los datos de la Secretaría de Hacienda, que muestran una caída anual de 15.6% en la inversión física durante el primer trimestre y de 18.4% entre enero y abril.
Claves del reporte del CEESP
- La economía mexicana se contrajo 0.6% trimestral en el primer trimestre.
- La inversión total cayó 1.9% trimestral y 3.0% anual.
- La inversión privada retrocedió 3.5% trimestral y 4.5% anual.
- El consumo privado registró su primera caída en cinco trimestres.
- Banxico redujo su expectativa de crecimiento para 2026 a 1.1%.
- Persisten factores de incertidumbre relacionados con seguridad, estado de derecho y comercio exterior.
- Las exportaciones crecieron, pero fueron compensadas por un mayor avance de las importaciones.
Persiste la incertidumbre para el resto del año
Aunque algunos indicadores económicos mostraron una mejoría durante abril y parte del segundo trimestre, el CEESP considera que todavía no existen señales contundentes que permitan anticipar una recuperación sostenida hacia el cierre de 2026.
El organismo concluye que la incertidumbre continúa siendo uno de los principales obstáculos para la inversión, el crecimiento económico y el bienestar de los hogares. Mientras no existan condiciones que fortalezcan la confianza empresarial y estimulen nuevos proyectos productivos, la economía mexicana podría enfrentar un periodo prolongado de crecimiento moderado.

