El arranque de 2026 muestra señales de fragilidad para la economía mexicana. De acuerdo con el más reciente análisis del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, la actividad económica inició el año con una contracción mayor a la prevista, en un contexto donde la inflación vuelve a presionar el poder adquisitivo de los hogares.
El organismo advierte que “la actividad económica inicia el presente año con un resultado negativo”, tras reportarse una caída mensual de 0.9% en enero, cifra que superó la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que anticipaba un descenso de apenas 0.2%.
Crecimiento débil y señales de desaceleración
El CEESP explica que, aunque durante el último trimestre de 2025 se observó una ligera mejora, ésta fue impulsada principalmente por un repunte atípico en octubre, derivado de un crecimiento mensual de 4.2% en la industria de la construcción.
Sin embargo, el dinamismo no se sostuvo. La economía retomó una trayectoria descendente, acumulando dos meses con variaciones negativas entre noviembre y enero.
Factores que explican la desaceleración
Entre los principales elementos que limitan el crecimiento, el organismo destaca:
- Incertidumbre que afecta la inversión
- Mayor precarización del mercado laboral
- Incremento de la informalidad
- Consumo interno sin consolidación
- Falta de estímulos económicos efectivos
“El hecho de que ya se anticipaba un comportamiento a la baja fortalece la expectativa de un mayor debilitamiento”, señala el análisis.
Además, el CEESP advierte riesgos externos relevantes, como la revisión del T-MEC y tensiones geopolíticas, particularmente el conflicto en Irán, que podrían incidir en el desempeño económico.
Inflación repunta y sorprende al alza
En paralelo al bajo crecimiento, la inflación mostró un comportamiento preocupante. Durante la primera quincena de marzo, los precios al consumidor registraron un incremento de 0.62%, el mayor nivel para un periodo similar desde 1998.
Con ello, la inflación anual se ubicó en 4.63%, su nivel más alto desde octubre de 2024.
El reporte subraya que este repunte estuvo impulsado principalmente por el componente no subyacente, que creció 1.96% quincenal.
El jitomate dispara los precios
Uno de los factores más relevantes fue el incremento en productos agropecuarios:
- Aumento de 7.34% en frutas y verduras
- Incremento de 32.2% en el precio del jitomate en una sola quincena
- Alza anual de 152% en este producto
El CEESP explica que este comportamiento responde a:
- Efectos climáticos en Sinaloa
- Mayor demanda estacional
- Incremento en exportaciones hacia Estados Unidos
- Problemas de inseguridad que elevan costos logísticos
“El jitomate fue responsable de poco más de dos terceras partes del incremento del índice general de precios”, precisa el documento.
Riesgos adicionales: energía y petróleo
El organismo también advierte sobre presiones inflacionarias adicionales derivadas del entorno energético.
Existe preocupación por un posible traslado de los altos precios internacionales del petróleo hacia los combustibles, lo que podría impactar:
- Gasolinas
- Costos de transporte
- Precios de bienes y servicios
Este escenario podría agravar la inflación y deteriorar aún más el bienestar de los hogares mexicanos.
Perspectiva: bajo crecimiento y alta inflación
El CEESP concluye que el país enfrenta un entorno complejo al inicio de 2026, caracterizado por bajo crecimiento económico y presiones inflacionarias persistentes.
Incluso, señala que, con un crecimiento estimado de apenas 0.1% en febrero, el primer trimestre podría cerrar con una variación negativa, y un crecimiento anual inferior a 0.5%.
“Los motores del crecimiento no mejoran su desempeño frente a la falta de estímulos reales”, advierte el organismo.

