El Mundial 2026 no solo representa una oportunidad económica para sectores como turismo, entretenimiento y hospitalidad. También anticipa un desafío operativo de gran escala para las cadenas de suministro en México, particularmente en la distribución de cerveza, una de las categorías que concentrará la mayor parte del gasto de consumo durante el torneo.
Estimaciones de Deloitte señalan que la Copa Mundial de la FIFA podría generar hasta 2,730 millones de dólares en valor agregado para la economía mexicana. Parte de ese impacto estará vinculado al consumo en bares, restaurantes, estadios y espacios públicos, donde la cerveza concentrará entre 55% y 65% del gasto relacionado con la denominada “canasta mundial”.
La cerveza será uno de los principales motores de consumo
México llega al Mundial con una industria cervecera consolidada. El consumo per cápita alcanza los 68 litros anuales, un indicador que mantiene al país como uno de los mercados más relevantes para esta industria en América Latina.
Sin embargo, el escenario previsto para 2026 supera los niveles habituales de operación. Un análisis de Barclays Equity Research proyecta que el volumen de venta de cerveza en ciudades sede como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey podría incrementarse hasta 9.9% durante el torneo, una cifra que prácticamente triplica el crecimiento promedio de años sin eventos de esta magnitud.
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El aumento estará impulsado por dos factores:
- Mayor consumo local durante los partidos
- Llegada masiva de turistas internacionales
- Incremento en reuniones y eventos públicos
- Mayor demanda en restaurantes, bares y hoteles
- Expansión temporal de puntos de venta y distribución
Costos logísticos podrían subir hasta 30%
El reto no será únicamente abastecer el mercado, sino hacerlo en medio de ciudades con alta saturación vial y restricciones de movilidad.
De acuerdo con el mismo análisis, los costos logísticos urbanos podrían elevarse hasta 30%, principalmente en operaciones de última milla. Además, las empresas necesitarían incrementar hasta en 25% sus activos logísticos, incluyendo pallets y unidades de transporte, para evitar riesgos de desabasto.
La última milla será el punto más crítico
Las operaciones de entrega en zonas metropolitanas enfrentarán presión adicional debido a:
- Cierres viales por eventos y seguridad
- Congestión urbana en ciudades sede
- Mayor demanda simultánea en distintos canales
- Ventanas de entrega más reducidas
- Incremento en costos de almacenamiento y distribución
Para especialistas del sector, el Mundial funcionará como una prueba de estrés para la infraestructura logística del país.
“Eventos de esta magnitud evidencian que el reto no es únicamente mover más producto, sino hacerlo de forma más eficiente, coordinada y sostenible. La logística se convierte en un habilitador clave para responder a picos de demanda sin comprometer la operación”, afirmó Giovanni Mirabent, Country General Manager para México y Key Accounts para América Latina de CHEP.
Economía circular gana terreno en la logística
Frente a este panorama, las empresas comienzan a acelerar modelos de operación más flexibles y colaborativos.
Uno de los esquemas que gana relevancia es el pooling logístico, un sistema que permite compartir, recuperar, reparar y reutilizar pallets estandarizados entre diferentes actores de la cadena de suministro.
¿Por qué el pooling toma relevancia rumbo al Mundial?
Este modelo permite:
- Reducir traslados innecesarios
- Optimizar el uso de activos logísticos
- Mejorar tiempos de respuesta
- Disminuir costos operativos
- Reducir la huella ambiental
La adopción de estos esquemas responde a una limitación evidente: los modelos logísticos tradicionales fueron diseñados para escenarios de demanda estable, no para incrementos abruptos de consumo concentrados en pocas semanas.
El Mundial redefinirá la competitividad logística
Más allá del impacto comercial que representará la Copa Mundial 2026, el torneo también funcionará como un termómetro sobre la capacidad de adaptación de las empresas mexicanas.
La eficiencia logística podría convertirse en un diferenciador competitivo para fabricantes, distribuidores y operadores de retail que deberán responder a una demanda extraordinaria sin afectar disponibilidad, tiempos de entrega ni costos operativos.
El desafío será especialmente relevante para industrias de alto consumo y rotación, donde cualquier interrupción puede traducirse en pérdidas económicas y afectaciones reputacionales.
De cara al Mundial, la conversación ya no gira únicamente en torno a cuánto crecerán las ventas, sino sobre qué tan preparadas están las cadenas de suministro para sostener ese crecimiento bajo presión. En una industria donde cada litro vendido depende de una entrega puntual, la logística dejó de ser un soporte operativo para convertirse en un factor estratégico de negocio.

