La industria de la construcción en México mantiene un papel estratégico para la economía nacional al aportar más de 2 billones de pesos y generar miles de empleos en todo el país. Sin embargo, el incremento en los costos de materiales, logística e insumos especializados ha elevado la presión sobre las pequeñas y medianas empresas (PYMEs), que representan más del 95% de las compañías del sector.
De distribuidores y franquiciatarios a contratistas independientes, este segmento enfrenta el desafío de preservar la rentabilidad de sus proyectos sin trasladar completamente los aumentos de costos a los clientes. La capacidad de adaptación será determinante para mantener el crecimiento de una actividad económica vinculada al desarrollo de vivienda, infraestructura y espacios industriales.
Las PYMEs son el motor de la construcción en México
Las micro, pequeñas y medianas empresas tienen una participación predominante dentro del ecosistema de la construcción. Además de representar más del 95% de las compañías del sector, contribuyen de forma significativa a la generación de empleo y al desarrollo de proyectos de vivienda, remodelación, mantenimiento e infraestructura regional.
De acuerdo con datos referidos por el sector y cifras del INEGI, la construcción continúa siendo una de las actividades económicas más relevantes del país, impulsada por una demanda constante en proyectos habitacionales, comerciales e industriales.
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No obstante, el contexto inflacionario ha modificado las condiciones operativas para miles de negocios que dependen de cadenas de suministro eficientes y de una adecuada planeación financiera para conservar márgenes de rentabilidad.
Inflación y costos: el principal reto para contratistas y distribuidores
El aumento en los precios de materias primas y materiales especializados ha impactado a toda la cadena de valor. Para muchas empresas, absorber estos incrementos sin comprometer la calidad de los proyectos se ha convertido en una prioridad.
“Las pequeñas y medianas empresas son un eslabón fundamental para la industria de la construcción en México. Son quienes ejecutan proyectos, generan empleo local y mantienen en operación miles de obras en todo el país. Hoy enfrentan el desafío de equilibrar costos, calidad y rentabilidad en un contexto económico complejo”, afirmó Ricardo Rojas.
Ante este escenario, diversas empresas proveedoras han fortalecido sus estrategias de apoyo a distribuidores y contratistas mediante esquemas de abastecimiento más eficientes, capacitación técnica y una mayor integración de proveeduría nacional.
La resiliencia de la cadena de suministro gana protagonismo
Para los especialistas, uno de los factores más relevantes para mantener la competitividad será la construcción de cadenas de suministro más sólidas y menos vulnerables a las fluctuaciones de precios.
En ese sentido, Imperquimia ha reforzado su red de distribuidores, franquicias y contratistas independientes en distintas regiones del país con el objetivo de fortalecer economías locales y garantizar la continuidad de los proyectos.
“La resiliencia de la cadena de suministro es clave para enfrentar los retos actuales. Apostar por proveedores nacionales, optimizar procesos logísticos y fortalecer la relación con distribuidores y contratistas permite amortiguar parte de las presiones inflacionarias y mantener la continuidad de los proyectos”, agregó Ricardo Rojas.
Estrategias que impulsan la competitividad del sector
Entre las principales acciones que actualmente implementan las empresas de construcción para enfrentar la volatilidad de costos destacan:
- Diversificación y fortalecimiento de proveedores nacionales.
- Optimización de inventarios para reducir riesgos de desabasto.
- Capacitación técnica para maximizar el aprovechamiento de materiales.
- Digitalización de procesos comerciales y atención al cliente.
- Programas de financiamiento para distribuidores y contratistas.
- Planeación anticipada de compras para reducir el impacto de las fluctuaciones de precios.
Innovación y adaptación definirán el crecimiento de la industria
Los especialistas coinciden en que la evolución del sector dependerá de la capacidad de las empresas para integrar tecnología, fortalecer sus procesos operativos y desarrollar modelos de negocio más resilientes.
“Las empresas que logren adaptarse más rápido a este entorno serán las que mantengan crecimiento sostenido. Hoy la competitividad ya no depende únicamente de ofrecer un buen producto, sino de construir ecosistemas de negocio que ayuden a distribuidores, contratistas y usuarios finales a enfrentar los desafíos económicos actuales”, concluyó Ricardo Rojas.
Además de fortalecer su operación comercial, Imperquimia anunció la renovación de la imagen de sus empaques como parte de una estrategia de evolución de marca. La compañía precisó que el cambio es exclusivamente visual y no modifica las fórmulas ni el desempeño de sus productos.
La combinación de planeación financiera, digitalización, proveeduría nacional y eficiencia operativa perfila el camino para que las PYMEs mantengan su papel como principal motor de la construcción mexicana durante los próximos años.

