Mientras 71.3% de las empresas medianas en México recurrió a algún tipo de crédito o financiamiento entre 2022 y 2024 para impulsar su crecimiento, una nueva variable comienza a ganar peso en las estrategias financieras: la capacidad de transformar las ventas en liquidez de manera rápida y eficiente. Especialistas advierten que optimizar los procesos de cobranza puede reducir la dependencia del financiamiento externo y fortalecer el flujo de efectivo.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN), la búsqueda de recursos se ha concentrado en inversiones tecnológicas, expansión y recapitalización. Sin embargo, para Toku, plataforma especializada en gestión de pagos y cobranza, el verdadero desafío está en acelerar la recuperación del dinero que las empresas ya generaron mediante sus ventas.
La cobranza eficiente gana protagonismo en las finanzas corporativas
Durante años, indicadores como el crecimiento de ingresos, la rentabilidad o el acceso al crédito dominaron las métricas financieras de las organizaciones. No obstante, el contexto actual obliga a mirar con mayor atención la eficiencia con la que las empresas convierten sus cuentas por cobrar en recursos disponibles.
Para las direcciones financieras, aspectos como la tasa de pagos exitosos, el porcentaje de pagos fallidos, el tiempo de recuperación de cobros rechazados y el nivel de automatización de la cobranza ofrecen una radiografía más precisa sobre la salud financiera de una organización.
«Cada pago que falla, método de cobro que genera fricción o proceso manual que retrasa la operación representa recursos inmovilizados, mayor carga administrativa y menor visibilidad para los equipos financieros. En conjunto, estos factores terminan afectando uno de los activos más importantes para cualquier empresa: su liquidez», afirmó Gianfranco Umeres, country manager de Toku en México.
Tres de cada cuatro créditos empresariales se destinan al capital de trabajo
Los datos del Banco de México, retomados por Toku, muestran que tres de cada cuatro empresas que obtienen crédito bancario destinan esos recursos al capital de trabajo, es decir, al financiamiento de la operación diaria.
En ese contexto, acelerar la conversión de ventas en efectivo representa una oportunidad para fortalecer la liquidez interna y disminuir la presión sobre el endeudamiento empresarial.
La firma también identifica una brecha importante entre el conocimiento y el uso de soluciones tecnológicas. Aunque alrededor del 75% de las empresas conoce las herramientas fintech, únicamente 40% las incorpora en su operación, según la ENAFIN. Esta diferencia limita el potencial de automatización de procesos clave para la administración del flujo de efectivo.
Las herramientas digitales permiten reducir fricciones en los procesos de cobro
Para Toku, la eficiencia financiera no depende únicamente de vender más, sino de garantizar que los ingresos lleguen a la empresa de forma rápida, predecible y con menores costos operativos.
La automatización de tareas repetitivas, la conciliación de pagos y una mayor visibilidad sobre el estado de la cobranza permiten que las áreas financieras cuenten con información más oportuna para la toma de decisiones.
«La eficiencia financiera consiste en asegurar que los ingresos generados lleguen al negocio de forma ágil, predecible y con el menor roce posible. En este proceso, contar con aliados tecnológicos permite automatizar tareas repetitivas, reducir tiempos de gestión, mejorar la visibilidad sobre la operación y dar a los equipos financieros información oportuna para tomar mejores decisiones», concluyó Umeres.
¿Qué indicadores deben monitorear las empresas para mejorar su liquidez?
Entre las métricas que especialistas recomiendan seguir de forma constante destacan:
- Tasa de pagos exitosos.
- Porcentaje de pagos fallidos.
- Tiempo de recuperación de pagos rechazados.
- Nivel de automatización del proceso de cobranza.
- Velocidad para convertir las ventas en liquidez disponible.
- Visibilidad del flujo de efectivo para la toma de decisiones.
La liquidez se convierte en un factor de competitividad
La combinación de mayores costos financieros, necesidades de inversión y una operación cada vez más digital coloca a la gestión eficiente de la cobranza como una variable estratégica para las empresas.
Toku sostiene que la ventaja competitiva no dependerá únicamente del crecimiento en ventas o del acceso a nuevas fuentes de financiamiento, sino de la capacidad para acelerar la recuperación de los ingresos ya generados y poner ese capital a trabajar lo antes posible.

