Antes de abrir una cuenta bancaria, solicitar un crédito o recibir el primer salario, gran parte de la relación que una persona tendrá con el dinero ya comenzó a formarse dentro de su hogar. Las conversaciones familiares, las decisiones de gasto y ahorro, así como el ejemplo de los padres, influyen directamente en la construcción de hábitos financieros que pueden acompañar a una persona durante toda su vida.
La formación de hábitos relacionados con el manejo del dinero inicia desde la infancia. Diversas investigaciones han identificado que los padres y cuidadores son la principal referencia para que niños y adolescentes comprendan conceptos como ahorro, presupuesto, crédito y consumo responsable.
De acuerdo con el estudio Parents, Kids & Money Survey de T. Rowe Price, los menores que crecen en hogares donde se habla abiertamente sobre dinero y se fomenta el ahorro tienen mayores probabilidades de desarrollar conductas financieras saludables durante la adultez, como planificar gastos, ahorrar para objetivos específicos y construir fondos de emergencia.
El ejemplo pesa más que las palabras
Más allá de las conversaciones, los hijos observan constantemente la manera en que sus padres administran los recursos familiares. La forma en que utilizan el crédito, enfrentan compromisos financieros o toman decisiones de consumo se convierte en un referente que suele replicarse en etapas posteriores de la vida.
Según el mismo estudio, los niños cuyos padres mantienen hábitos constantes de ahorro tienen una mayor tendencia a reservar parte de su dinero y desarrollar una cultura financiera más sólida.
Educación financiera y acceso al crédito: una relación directa
Para especialistas del sector financiero, la educación financiera temprana tiene efectos que van más allá del ahorro cotidiano. También influye en la capacidad de las personas para acceder a financiamiento, construir patrimonio y mantener un historial crediticio positivo.
“En México necesitamos fortalecer la educación financiera desde el hogar porque los hábitos que se aprenden en la infancia pueden acompañar a las personas durante toda su vida y tener un impacto directo en su capacidad para acceder a financiamiento, construir un patrimonio y mantener un historial crediticio saludable”, afirmó Juan Manuel Ruiz, CEO de Círculo de Crédito.
Pequeñas acciones que generan grandes resultados
Las lecciones financieras más relevantes suelen encontrarse en situaciones cotidianas dentro del hogar, como:
- Diferenciar entre necesidades y deseos.
- Explicar el valor del trabajo y del esfuerzo.
- Fomentar el ahorro para metas específicas.
- Enseñar la importancia de cumplir con obligaciones financieras.
- Mostrar un uso responsable del crédito.
- Planificar gastos de corto y largo plazo.
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Construir hábitos desde la infancia, una inversión de largo plazo
Especialistas coinciden en que promover una cultura de educación financiera, ahorro, responsabilidad crediticia y planeación económica desde edades tempranas representa una inversión con beneficios duraderos. La participación de los padres, madres y cuidadores resulta clave para formar generaciones con mayores herramientas para tomar decisiones financieras informadas y aprovechar de manera responsable los servicios financieros disponibles.
El fortalecimiento de estos conocimientos desde el hogar también contribuye a mejorar la inclusión financiera y a generar una relación más saludable con el crédito, un factor determinante para el desarrollo patrimonial y económico de las familias mexicanas.

