El aparente respiro que mostró la economía mexicana al inicio del segundo trimestre de 2026 podría ser temporal. Aunque indicadores como la inversión fija bruta, la actividad económica y la producción industrial registraron avances en abril, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que buena parte de esos resultados responde a un efecto estadístico y que en los próximos meses podrían observarse nuevas señales de desaceleración.
El organismo señaló que, tras la contracción trimestral de 0.6% registrada en el primer trimestre y un crecimiento anual de apenas 0.4%, la economía aún no presenta elementos suficientes para hablar de una recuperación sostenida. Por el contrario, persisten factores que limitan la confianza de empresas y consumidores, lo que podría frenar la inversión y mantener bajo el ritmo de crecimiento económico.
El rebote económico de abril no garantiza una recuperación sostenida
Durante abril, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) aumentó 1.2% mensual, su mayor avance desde marzo de 2021, mientras que en términos anuales creció 2.2%. A este comportamiento se sumó un repunte de la inversión fija bruta, que avanzó 4.0% mensual y 5.1% anual, logrando su primer crecimiento anual después de 19 meses consecutivos de caídas.
El CEESP destacó que este desempeño estuvo impulsado principalmente por la inversión en construcción, especialmente en el segmento residencial, además del crecimiento de la inversión privada.
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Sin embargo, el organismo subrayó que estos resultados deben analizarse con cautela.
«El repunte en la mayoría de los indicadores en abril también refleja parte de un efecto estadístico, toda vez que su base de comparación anual fue reducida», señala el análisis económico del CEESP.
La producción industrial volvió a caer en mayo
La construcción volvió a debilitarse
Los datos más recientes del INEGI muestran que la recuperación perdió fuerza apenas un mes después.
En mayo, la producción industrial registró una caída mensual de 0.8%, después del incremento observado en abril. El principal factor fue la disminución de 3.7% en la industria de la construcción, derivada principalmente de una baja de 5.7% en la edificación.
También se observaron retrocesos en:
- Manufacturas: -0.1% mensual.
- Generación y distribución de energía eléctrica, agua y gas: -0.5%.
- Minería: -0.1% mensual.
En términos anuales, la producción industrial permaneció prácticamente sin crecimiento durante mayo, reflejando la pérdida de dinamismo del sector.
La confianza empresarial sigue siendo un obstáculo para la inversión
Uno de los principales focos de preocupación para el CEESP continúa siendo el bajo nivel de confianza empresarial y de los consumidores.
Aunque ambos indicadores han mostrado una ligera recuperación, todavía permanecen en terreno negativo, situación que limita las decisiones de inversión y la expansión de nuevos proyectos productivos.
El organismo atribuye este entorno a diversos factores, entre ellos:
- Inseguridad.
- Debilitamiento del Estado de derecho.
- Incertidumbre relacionada con la revisión anual del T-MEC anunciada por Estados Unidos, en lugar de mantener periodos más largos de ratificación.
De acuerdo con el análisis, este escenario podría mantener un ambiente de débil inversión, afectando el crecimiento económico de forma prolongada.
La inflación da un respiro, pero la subyacente sigue elevada
En contraste con la desaceleración económica, la inflación mostró un comportamiento favorable durante junio.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor disminuyó 0.27% mensual, mientras que la inflación anual se ubicó en 3.37%, su nivel más bajo desde diciembre de 2020.
El descenso fue impulsado principalmente por la reducción de 8.99% en los precios de frutas y verduras, destacando la caída cercana al 39% en el precio del jitomate.
No obstante, la inflación subyacente permaneció en 4.03% anual, todavía por encima del objetivo permanente del Banco de México, lo que mantiene cautela respecto al comportamiento futuro de los precios.
¿Qué indicadores siguen mostrando debilidad?
De acuerdo con el CEESP, los principales focos de atención para los próximos meses son:
- Producción industrial nuevamente en retroceso.
- Confianza empresarial y del consumidor aún en niveles negativos.
- Consumo privado con un crecimiento mensual de apenas 0.1%.
- Expectativas de crecimiento económico que continúan ajustándose a la baja.
- Persistencia de factores internos y externos que limitan nuevas inversiones.
El panorama económico mantiene un sesgo de cautela
El CEESP concluye que, aunque abril mostró cifras positivas, aún no existen elementos suficientes para afirmar que la economía mexicana inició una etapa de recuperación sólida.
Por el contrario, el organismo considera probable que durante los siguientes meses vuelvan a presentarse señales de moderación, especialmente si la confianza empresarial continúa deteriorada y persisten los factores de incertidumbre que afectan las decisiones de inversión. Bajo este escenario, las previsiones de crecimiento para 2026 podrían mantenerse sin cambios o incluso ajustarse nuevamente a la baja.

