El fraude digital está cambiando de rostro. Ya no proviene únicamente de ciberdelincuentes que utilizan identidades robadas o métodos de pago comprometidos. Ahora, una parte importante del riesgo surge de consumidores aparentemente legítimos que realizan compras reales y posteriormente disputan los cargos de manera indebida, una práctica conocida como fraude amigable o fraude de primera parte.
De acuerdo con el Reporte de Fraude 2026 de Adyen, esta modalidad fue identificada por el 44.3% de las empresas como una de las formas de abuso más frecuentes, superando incluso a otros esquemas tradicionales de fraude digital. El estudio advierte que las compañías enfrentan un escenario en el que las cuentas verificadas, los dispositivos reconocidos y los comportamientos aparentemente normales pueden ocultar actividades que afectan directamente los ingresos.
¿Qué es el fraude amigable y por qué preocupa a las empresas?
El fraude amigable ocurre cuando un consumidor realiza una compra legítima y posteriormente solicita un contracargo ante su banco argumentando que no reconoce la transacción o que no recibió el producto, aun cuando la operación sí fue válida.
Según el informe de Adyen, este fenómeno forma parte de una transformación más amplia del fraude digital, donde los delincuentes y usuarios abusivos han aprendido a operar dentro de los mismos sistemas diseñados para clientes legítimos.
“El fraude moderno ya no se limita a comprometer pagos; ahora también afecta promociones, devoluciones, billeteras digitales, cuentas de invitado y sistemas automatizados”, señaló Anna Aguilar, VP Comercial de Adyen México.
La investigación también encontró que el 42.2% de las empresas reporta problemas relacionados con cuentas falsas y abuso de identidad, mientras que el 39.8% identifica abusos de promociones y políticas comerciales, como devoluciones recurrentes, explotación de programas de lealtad o uso excesivo de descuentos.

El costo oculto: bloquear a clientes legítimos
Los falsos rechazos ya afectan el crecimiento
Uno de los hallazgos más relevantes del reporte es que las empresas ya no sólo enfrentan pérdidas por fraude, sino también por decisiones equivocadas en sus sistemas de prevención.
De acuerdo con datos de la plataforma de Adyen, los controles tradicionales pueden rechazar hasta al 10% de los consumidores legítimos durante el proceso de compra.
El estudio muestra además que:
- 70% de las empresas anticipa que el fraude y el abuso limitarán sus ingresos.
- 58% enfrenta costos crecientes derivados de revisiones manuales.
- 50% reporta un aumento en los falsos rechazos.
- Apenas el 5% de los perfiles concentra el 58% del valor asociado al fraude.
- Sólo el 3% de las identidades genera el 50% del valor de los reembolsos.
Para Jeff Hallenbeck, vicepresidente de Customer Advocacy de Adyen, el reto actual no consiste en endurecer indiscriminadamente los controles, sino en aplicar mecanismos más precisos para diferenciar entre riesgo real y comportamiento legítimo.
La inteligencia artificial abre un nuevo frente
El comercio agéntico entra en escena
El reporte identifica otro desafío emergente: el crecimiento del comercio agéntico, donde asistentes impulsados por inteligencia artificial pueden realizar compras de forma autónoma en representación de los usuarios.
Este modelo obliga a las empresas a responder nuevas preguntas:
- ¿El agente de IA está autorizado para actuar en nombre del consumidor?
- ¿La compra refleja realmente la intención del usuario?
- ¿Se trata de automatización legítima o de un abuso sistemático?
La preocupación no es menor. El estudio señala que los agentes inteligentes pueden aprovechar promociones, descuentos e inventarios limitados a velocidades que superan la capacidad de reacción de muchos comercios.
En México, esta tendencia avanza rápidamente. Datos del Retail Report 2026 de Adyen muestran que el uso de asistentes de IA pasó de 15% a 42% en apenas un año, según el comunicado de la compañía.
La identidad dinámica gana terreno en la prevención del fraude
Frente a este panorama, Adyen sostiene que la prevención del fraude está migrando hacia modelos de identidad dinámica, capaces de evaluar el comportamiento de los usuarios de manera continua y no únicamente en el momento del pago.
La encuesta revela que 52% de las empresas ya utiliza mecanismos de evaluación continua de identidad, mientras que 48% considera la gestión del fraude como un equilibrio entre prevención de pérdidas y crecimiento del negocio.
Como concluye el reporte, la prevención del fraude está dejando de ser una función exclusivamente defensiva para convertirse en una herramienta estratégica orientada a proteger ingresos, mejorar la experiencia del cliente y fortalecer la confianza digital.
Implicaciones para el comercio digital
El crecimiento del fraude amigable, el abuso de promociones y la llegada de agentes impulsados por IA están obligando a los comercios a replantear sus modelos de gestión de riesgo. La tendencia apunta hacia sistemas capaces de analizar identidad, comportamiento e intención de forma simultánea.
Para las empresas, el desafío ya no consiste únicamente en detener operaciones fraudulentas. También implica evitar que los controles excesivos terminen alejando a clientes legítimos, reduciendo conversiones y limitando el crecimiento de los ingresos en un mercado cada vez más competitivo.

