El regreso a clases también puede tener implicaciones fiscales para las familias. Colegiaturas y, bajo determinadas condiciones, transporte escolar pueden representar un beneficio al presentar la declaración anual, pero pagar estos servicios no garantiza por sí mismo su aplicación: el contribuyente debe cumplir requisitos relacionados con el método de pago y la información contenida en el CFDI.
El Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) señaló que las personas contribuyentes deben prestar especial atención a estos requisitos y conservar los comprobantes correspondientes.
¿Qué gastos escolares pueden generar un beneficio fiscal?
Entre los conceptos relacionados con la educación considerados por el IMCP se encuentran las colegiaturas y el transporte escolar, este último cuando sea obligatorio conforme a las disposiciones aplicables.
En el caso de las colegiaturas existen límites anuales dependiendo del nivel educativo, por lo que no necesariamente todo lo pagado durante el ciclo escolar podrá utilizarse para efectos fiscales.
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El efectivo puede dejar fuera el beneficio
Uno de los puntos centrales está en la forma de pago. Para que estos gastos puedan considerarse dentro de las deducciones personales correspondientes, el desembolso debe realizarse mediante transferencia electrónica, tarjeta de crédito, débito o servicios, o cheque nominativo.
El IMCP recomienda, además, “solicitar y conservar los CFDI de las colegiaturas y, en su caso, del transporte escolar”, así como verificar que cumplan con los requisitos establecidos por el SAT.
¿Qué debe contener el CFDI?
Antes de archivar una factura escolar, conviene comprobar que incluya correctamente:
- RFC del contribuyente y uso del CFDI correspondiente.
- Nombre completo y CURP del estudiante.
- Nivel educativo cursado.
- Forma de pago utilizada.
- Clave de producto o servicio correspondiente al concepto educativo.
- Para colegiaturas, la clave del Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) de la institución.
Un error en estos datos puede complicar el reconocimiento fiscal del gasto al momento de presentar la declaración anual.
La revisión debe hacerse desde el momento del pago
La recomendación adquiere relevancia porque corregir comprobantes meses después puede resultar más complicado que verificar la información desde que se realiza cada operación.
Por ello, las familias que pagan servicios educativos deben incorporar la revisión fiscal a su organización del ciclo escolar: comprobar la forma de pago, solicitar la factura y revisar los datos del estudiante y del contribuyente.
El regreso a clases implica desembolsos relevantes para numerosos hogares, pero parte de ese gasto puede tener efectos fiscales posteriores. La clave está en que el comprobante y la operación cumplan desde el principio con las disposiciones aplicables, en lugar de esperar hasta la declaración anual para comprobar si la documentación es correcta.

