Septiembre puede convertirse en un punto decisivo para las empresas mexicanas que buscan llegar al último trimestre sin presiones inesperadas de efectivo. El aguinaldo, las obligaciones fiscales, los pagos a proveedores y las cuentas por pagar forman parte de los compromisos que las áreas financieras deben comenzar a proyectar antes del cierre de 2026.
La planeación adquiere relevancia porque disponer de dinero en las cuentas bancarias no necesariamente equivale a contar con liquidez disponible para enfrentar todos los compromisos programados.
Aguinaldo y obligaciones de fin de año entran al calendario financiero
Entre los compromisos que deberán enfrentar las empresas durante los próximos meses se encuentra el pago de aguinaldo, que debe realizarse antes del 20 de diciembre y corresponde, como mínimo, a 15 días de salario, de acuerdo con el comunicado de Payana.
A esta obligación laboral se agregan compromisos fiscales, pagos pendientes con proveedores y otros gastos vinculados con el cierre del ejercicio.
El calendario comercial también puede modificar las necesidades de efectivo. El Buen Fin 2026, previsto del 13 al 17 de noviembre, representa un periodo que, dependiendo del sector, puede alterar ingresos, inventarios y requerimientos de capital de trabajo.
Por ello, las áreas financieras enfrentan el reto de determinar no solamente cuánto dinero mantienen disponible, sino cuándo ingresarán nuevos recursos y en qué momento deberán realizarse los pagos previstos.
“Una empresa puede tener una posición de caja saludable hoy y enfrentar una tensión de liquidez semanas después”, señaló Matías Umaschi, CEO y cofundador de Payana.
El directivo explicó que uno de los problemas aparece cuando Finanzas observa el saldo disponible sin suficiente visibilidad sobre los compromisos posteriores.
¿Qué deberían revisar las empresas antes del cuarto trimestre?
Payana plantea que las organizaciones revisen al menos tres variables antes de entrar al último trimestre del año:
- Caja disponible y proyectada, para conocer los recursos actuales y estimar su comportamiento.
- Calendario real de obligaciones, incorporando compromisos laborales, fiscales y pagos a proveedores.
- Cuentas por pagar, particularmente aquellas que puedan concentrarse durante los meses finales de 2026.
La información financiera necesaria para realizar estas proyecciones suele encontrarse distribuida entre cuentas bancarias, sistemas contables, facturas, calendarios de pago y distintas áreas de la organización.
Cuando esos datos no se encuentran integrados o actualizados, las estimaciones de flujo de caja pueden depender de hojas de cálculo que reflejan operaciones pasadas sin incorporar adecuadamente los compromisos futuros.
Visibilidad financiera antes de los vencimientos
La integración de información bancaria, facturas, pagos y obligaciones permite construir distintos escenarios de liquidez y detectar posibles desviaciones antes de enfrentar un vencimiento.
Las empresas pueden partir de preguntas concretas: cuáles son los pagos inevitables, cuándo deberán realizarse, qué ingresos están previstos y cómo cambiaría la posición de efectivo frente a un retraso en la cobranza o un gasto no contemplado.
“La diferencia entre una tensión de caja administrable y una urgencia financiera muchas veces es el tiempo”, agregó Umaschi.
De acuerdo con el directivo, identificar un faltante con semanas de anticipación ofrece al CFO mayores alternativas, mientras que detectarlo pocos días antes de un vencimiento reduce las opciones disponibles.
Planeación financiera para el cierre de 2026
La llegada del cuarto trimestre concentra compromisos que pueden presionar simultáneamente la tesorería empresarial. Para las compañías mexicanas, septiembre ofrece margen para ordenar el calendario de obligaciones, estimar los recursos que permanecerán disponibles después de cubrirlas y detectar anticipadamente periodos de mayor presión. La preparación previa al cierre puede ser determinante para evitar que obligaciones previsibles terminen convirtiéndose en problemas de liquidez durante diciembre.

