El Paquete Económico 2027 llegará al Congreso en un escenario fiscal que deja poco margen para errores. El bajo crecimiento de la economía, la rigidez del gasto público, el aumento de la deuda y las necesidades financieras de Pemex representan algunos de los principales riesgos para la estabilidad de las finanzas públicas, advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
En su Análisis Económico Ejecutivo del 31 de agosto, el organismo señaló que la prioridad del próximo presupuesto deberá ser garantizar la estabilidad económica, mediante un marco macroeconómico realista y una consolidación fiscal capaz de contener las presiones que se acumulan sobre los ingresos y el gasto público.
Paquete Económico 2027 deberá reconocer menor crecimiento
El Ejecutivo Federal presentará próximamente ante el Congreso de la Unión los Criterios Generales de Política Económica para 2027, documento que establecerá las principales estimaciones macroeconómicas y servirá de base para la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos.
Para el CEESP, las previsiones deberán ajustarse a un escenario de crecimiento menos dinámico que el contemplado originalmente en los Precriterios publicados en abril.
La advertencia ocurre después de que el PIB mexicano registrara un crecimiento trimestral de 1.4% durante el segundo trimestre de 2026 y de 1.9% respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con cifras del INEGI retomadas en el análisis.
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), además, retrocedió 0.1% mensual durante junio y acumuló dos meses consecutivos a la baja.
Para el CEESP, este desempeño tiene una consecuencia directa sobre las cuentas públicas: una economía que crece lentamente también limita la capacidad para incrementar de manera sostenida la recaudación tributaria.
Ingresos crecen menos que el gasto público
Uno de los principales focos de atención está en la diferencia entre la evolución de los ingresos y el gasto.
Durante la primera mitad de 2026, los ingresos públicos aumentaron apenas 0.1% anual en términos reales, mientras que los ingresos tributarios avanzaron 0.4%. En contraste, el gasto público creció 2.1%.
Esta diferencia llevó al balance público a registrar un déficit de 559 mil millones de pesos, monto 36% superior al saldo negativo observado durante el mismo periodo del año anterior.
El CEESP también reportó que los ingresos totales quedaron 141 mil millones de pesos por debajo de lo programado, mientras que los tributarios fueron inferiores en 53 mil millones.
“Los ingresos públicos reflejan debilidad y, si no se reactiva el crecimiento económico, se puede prever su insuficiencia a futuro”, señala el análisis.
Fondos de estabilización ofrecen un margen limitado
Otro elemento que reduce el espacio de maniobra son las reservas precautorias del gobierno.
El Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) acumulan conjuntamente cerca de 150 mil millones de pesos.
Aunque ambos registraron una recuperación conjunta superior a 41 mil millones durante la administración, el CEESP considera que su saldo continúa siendo insuficiente frente a una eventual presión significativa sobre las finanzas públicas.
De hecho, los recursos acumulados apenas alcanzarían para cubrir el faltante de 141 mil millones registrado frente a los ingresos aprobados durante la primera mitad del año.
Deuda pública podría alcanzar 21.8 billones de pesos en 2027
La trayectoria del endeudamiento público también forma parte de las alertas.
El saldo de los Requerimientos Financieros del Sector Público, la medida más amplia de deuda utilizada en el análisis, alcanzó 19 billones de pesos al segundo trimestre de 2026, cifra 1.3 billones superior a la registrada un año antes.
El CEESP señala que, bajo las previsiones existentes, la deuda total podría cerrar 2026 en 20.4 billones de pesos y alcanzar 21.8 billones en 2027, salvo que el próximo presupuesto contemple cifras menores.
El costo financiero, bajo este escenario, llegaría a representar alrededor de 4.1% del PIB, nivel superior al déficit originalmente estimado de 3.5%.
El organismo advierte que este conjunto de circunstancias plantea un “riesgo de insostenibilidad de las finanzas públicas”, particularmente si la consolidación fiscal comprometida no logra materializarse.
Pensiones, programas sociales y Pemex presionan el presupuesto
El problema no se limita al comportamiento de los ingresos. Una parte considerable del gasto presenta una elevada rigidez, lo que dificulta realizar recortes sin afectar programas prioritarios.
Para 2026 se asignaron 1.7 billones de pesos al pago de pensiones y jubilaciones, equivalentes a casi una cuarta parte del gasto programable.
A ello se suman los programas prioritarios, que de acuerdo con el CEESP absorben aproximadamente 42% de los ingresos totales del Gobierno Federal y 45% de los ingresos tributarios.
Entre los principales factores que podrían condicionar el Presupuesto de Egresos 2027 destacan:
- Bajo crecimiento económico y menor capacidad para ampliar los ingresos fiscales.
- Ingresos públicos inferiores a los originalmente programados.
- Rigidez del gasto asociada con pensiones, transferencias y programas prioritarios.
- Crecimiento de la deuda y del costo financiero del sector público.
- Reservas limitadas en los fondos de estabilización.
- Necesidades adicionales de financiamiento y apoyo para Pemex.
- Presiones para mantener o incrementar el gasto durante el proceso electoral de 2027.
Pemex mantiene presión sobre las finanzas públicas
La situación financiera de Petróleos Mexicanos aparece como otro de los principales riesgos identificados por el CEESP.
Al cierre del primer semestre de 2026, la deuda financiera de la petrolera se ubicó en casi 1.4 billones de pesos.
El organismo estima que Pemex podría continuar dependiendo de recursos del Gobierno Federal para cubrir sus necesidades financieras o recurrir a endeudamiento adicional.
De acuerdo con el documento, durante lo que va de la administración el Gobierno Federal ha otorgado aproximadamente 495 mil millones de pesos en apoyos a Pemex.
“La percepción negativa sobre Pemex puede agudizar la insostenibilidad de las finanzas públicas y poner en mayor riesgo su situación en el mediano plazo”, advierte el análisis.
¿Qué tendría que incluir el Paquete Económico 2027?
Los Precriterios contemplaban inicialmente una disminución de 3.2% en el gasto público para 2027 como parte de la estrategia de consolidación fiscal. Sin embargo, el CEESP considera que la rigidez presupuestaria podría dificultar alcanzar ese ajuste.
La expectativa de crecimiento también será determinante. El organismo menciona pronósticos recientes de alrededor de 1.1% para la economía, escenario que podría traducirse en una recaudación tributaria inferior a la prevista.
El desafío para Hacienda será construir un presupuesto que simultáneamente contenga el déficit y la deuda, mantenga los programas prioritarios y preserve recursos para áreas como educación, salud, seguridad e inversión pública.
Para el CEESP, la condición fundamental será evitar supuestos demasiado optimistas. El organismo concluye que “es de suma importancia que el presupuesto 2027 se apegue a un marco macroeconómico realista”, que reconozca los riesgos sobre la estabilidad fiscal y establezca medidas para mitigarlos.
El Paquete Económico 2027 será así una de las primeras señales para evaluar hasta dónde puede avanzar la consolidación fiscal sin recurrir a ajustes más profundos del gasto o permitir un mayor crecimiento de la deuda. La combinación de menor dinamismo económico, compromisos presupuestarios rígidos y las necesidades financieras de Pemex deja al Gobierno Federal con un margen fiscal cada vez más estrecho.

