México podría colocarse como la undécima economía más grande del mundo en 2050 y conservar esa posición hacia 2075, de acuerdo con proyecciones de Goldman Sachs. Sin embargo, alcanzar ese potencial dependerá de un factor que va más allá del tamaño de la economía: la capacidad de elevar la productividad, acelerar la transformación digital y convertir tecnologías como la inteligencia artificial (IA) en herramientas vinculadas directamente con los procesos de negocio.
Las estimaciones colocan a México dentro de un escenario de crecimiento económico de largo plazo favorable para América Latina, pero no constituyen un resultado garantizado. Para TOTVS, la oportunidad para países como México, Colombia y Argentina estará condicionada por la capacidad de sus empresas para aprovechar la digitalización, los datos y la IA para producir más y mejorar su competitividad.
Productividad, el reto detrás del potencial económico de México
El escenario proyectado por Goldman Sachs permite dimensionar el peso que podría alcanzar México en la economía mundial hacia 2050, pero también pone sobre la mesa el desafío de transformar ese potencial en crecimiento sostenible.
De acuerdo con TOTVS, gigante tecnológico latinoamericano, una mayor productividad empresarial puede contribuir a construir un escenario económico incluso más favorable al previsto, particularmente si las organizaciones incorporan tecnología en actividades directamente relacionadas con su operación.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) identifica precisamente a la digitalización como una herramienta capaz de optimizar procesos, reducir costos, diversificar mercados y facilitar el desarrollo de nuevos modelos de negocio.
El reto es que este proceso no avanza de manera uniforme en América Latina. La CEPAL advierte que reducir la brecha existente será uno de los elementos que determinarán la competitividad regional durante las próximas décadas.
¿Cómo puede la tecnología elevar la productividad empresarial?
Para TOTVS, la transformación tecnológica no comienza necesariamente con la implementación aislada de herramientas de inteligencia artificial. Antes de llegar a ese punto, las compañías necesitan construir una infraestructura capaz de conectar información, procesos y decisiones.
La empresa identifica tres pasos fundamentales para elevar la productividad mediante tecnología:
- Mantener actualizado el ERP, con áreas, procesos y datos integrados en una sola plataforma de gestión.
- Adoptar infraestructura en la nube para obtener escalabilidad, seguridad y capacidad de incorporar nuevas tecnologías.
- Estructurar y gobernar adecuadamente los datos empresariales para aplicar inteligencia artificial en decisiones, automatización y análisis de información con resultados medibles.
Esta ruta resulta especialmente relevante ante la aceleración de inversiones empresariales en IA. La capacidad de una organización para utilizar estas herramientas dependerá, en buena medida, de la calidad de la información disponible y de qué tan conectados estén sus sistemas.
Inteligencia artificial: del experimento a los procesos del negocio
La siguiente etapa consiste en trasladar la inteligencia artificial empresarial de aplicaciones aisladas hacia procesos directamente vinculados con la gestión.
TOTVS sostiene que la IA genera valor cuando trabaja con datos confiables y está conectada con los procesos reales de las compañías. Bajo esa lógica, la tecnología puede apoyar tanto el análisis de información como la automatización y la ejecución de actividades.
Dentro de esta estrategia se encuentra LYNN, la foundation de inteligencia artificial B2B de TOTVS, desarrollada para reunir recursos tecnológicos destinados a la creación de agentes especializados conectados con el contexto de gestión de las empresas.
Integrada con los sistemas administrativos, LYNN permite que la IA opere a partir de datos, procesos y reglas del negocio, con aplicaciones dirigidas al análisis, la toma de decisiones y la ejecución de actividades bajo criterios de gobernanza y seguridad.
Los datos serán la materia prima de la IA empresarial
Este enfoque coloca a la gobernanza de datos como uno de los componentes centrales para aprovechar la inteligencia artificial.
No basta con incorporar una plataforma de IA. Para generar resultados empresariales medibles, las organizaciones necesitan información estructurada y confiable, así como sistemas capaces de comunicarse entre sí.
La combinación entre ERP, nube, datos e inteligencia artificial puede convertirse así en una vía para reducir tareas operativas, mejorar decisiones y elevar la eficiencia de las compañías.
México hacia 2050: crecimiento económico no está garantizado
La proyección que ubica a México como la economía número 11 del planeta debe entenderse como un escenario de largo plazo y no como una posición asegurada.
Precisamente por ello, TOTVS considera que las decisiones tomadas por las empresas durante los próximos años tendrán implicaciones sobre su capacidad para acompañar el crecimiento de las economías latinoamericanas.
“El futuro económico proyectado para 2075 comienza a construirse hoy”, señala la compañía en el documento. Las organizaciones que aceleren su transformación digital, agrega, estarán mejor preparadas para acompañar el crecimiento económico de sus países e incluso contribuir a superar las estimaciones actuales.
La discusión, por tanto, no se limita a cuánto podría crecer México en las siguientes décadas, sino a cómo aumentar la productividad para convertir ese potencial en crecimiento económico real.
Para las empresas, el desafío estará en pasar de la adopción tecnológica a su integración estratégica. Si la digitalización, los datos y la inteligencia artificial logran traducirse en procesos más eficientes, mejores decisiones y mayor producción, la tecnología podría convertirse en uno de los motores que permitan a México acercarse —o incluso mejorar— las proyecciones económicas planteadas hacia 2050 y 2075.

