La economía mexicana confirmó su desaceleración al arranque de 2026. El Producto Interno Bruto (PIB de México) registró una caída trimestral de 0.6% durante el primer trimestre del año, afectado principalmente por el deterioro del sector industrial, la debilidad de la inversión y un menor dinamismo del consumo interno, de acuerdo con el análisis del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
El reporte advierte que el entorno económico comienza a reflejarse en la percepción de los mercados internacionales. La reciente baja en la calificación soberana de México por parte de Moody’s incrementó la preocupación sobre las finanzas públicas, el costo de la deuda y la capacidad de crecimiento económico para los próximos meses.
La industria y la construcción arrastran al PIB mexicano
El CEESP explicó que el retroceso económico respondió principalmente al comportamiento de las actividades secundarias, que disminuyeron 1.0% trimestralmente. Dentro de este segmento, la construcción cayó 2.2%, mientras que las manufacturas retrocedieron 0.8%.
En términos anuales, el PIB avanzó apenas 0.4%, muy por debajo del crecimiento de 1.6% registrado un trimestre antes. El organismo privado destacó que la actividad manufacturera acumula tres trimestres consecutivos con cifras negativas, reflejando un debilitamiento persistente de la inversión productiva.
Inversión y consumo muestran señales de desaceleración
El documento señala que las actividades terciarias también comenzaron a moderar su desempeño debido a un menor dinamismo del consumo. Aunque las ventas minoristas crecieron 2.4% anual en marzo, se trató de su menor avance desde julio de 2025.
Por otra parte, el indicador de ingresos por prestación de servicios registró una caída anual de 1.4%, acumulando tres retrocesos consecutivos.
Para el CEESP, el deterioro de variables como inversión, empleo formal y consolidación fiscal ya está generando nerviosismo en los mercados financieros y presionando las expectativas de crecimiento económico.
Moody’s aumenta presión sobre las finanzas públicas
Uno de los puntos que más preocupación genera entre analistas es la decisión de Moody’s de reducir la calificación de México, situación que deja al país “a solo un escaño” de perder el grado de inversión, según el análisis económico.
El CEESP advirtió que esta situación podría traducirse en:
- Incremento en las tasas de interés
- Mayor costo financiero de la deuda pública
- Menor confianza de inversionistas
- Presión sobre las finanzas públicas
- Reducción en expectativas de crecimiento económico
Además, el organismo señaló que la incertidumbre relacionada con seguridad, relaciones comerciales con Estados Unidos y sostenibilidad fiscal continúa afectando el desempeño económico nacional.
Inflación modera su avance, pero persisten riesgos
En contraste con la debilidad económica, la inflación mostró cierta moderación durante la primera quincena de mayo. El Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubicó en 4.11% anual, impulsado principalmente por la reducción en tarifas eléctricas derivadas del inicio de subsidios de verano.
Sin embargo, la inflación subyacente permaneció elevada al colocarse en 4.22% anual, lo que mantiene presión sobre las decisiones de política monetaria del Banco de México.
Sector privado anticipa ajustes en pronósticos de crecimiento
El análisis del CEESP concluye que el comportamiento observado durante el primer trimestre podría llevar a nuevas revisiones a la baja en las proyecciones de crecimiento para México en 2026.
La combinación de menor inversión, desaceleración industrial, debilidad en servicios y presión fiscal dibuja un escenario complejo para la economía mexicana durante el resto del año, especialmente ante la volatilidad internacional y la incertidumbre comercial con Estados Unidos.

