La decisión de Estados Unidos de no renovar de forma inmediata el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no representa el fin del acuerdo comercial ni modifica su vigencia. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que el gobierno mexicano afrontará la revisión sin precipitación y con el objetivo de concluir el proceso en un plazo razonable, mientras continúan las negociaciones con la administración estadounidense.
El posicionamiento ocurre luego de que el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, informara que Washington decidió no extender el tratado bajo su formato actual, al considerar que existen «deficiencias» y desequilibrios comerciales con México y Canadá. No obstante, el propio funcionario estadounidense aclaró que el T-MEC permanece vigente mientras continúe el proceso de revisión o hasta que alguna de las partes decida terminarlo conforme a las reglas establecidas.
México apuesta por una revisión ordenada del T-MEC
Marcelo Ebrard explicó que una delegación encabezada por Jamieson Greer visitará la Ciudad de México durante la semana del 20 de julio para continuar con la tercera ronda de negociaciones bilaterales relacionadas con la revisión conjunta del tratado.
A través de su cuenta en X, el secretario de Economía sostuvo que el gobierno mexicano no buscará acelerar el proceso únicamente por razones políticas.
«Ahora sí será una revisión con nuestra contraparte estadounidense y tendremos la oportunidad de avanzar en el proceso para concluirlo en un plazo razonable. No tenemos prisa, pero tampoco nos interesa que exista incertidumbre», afirmó Ebrard.
El funcionario respaldó también la postura expresada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien reiteró que el tratado comercial no concluye este 1 de julio y recordó que cualquiera de los tres países debe notificar con seis meses de anticipación su intención de abandonar el acuerdo.
«Eso no ocurrió», puntualizó el titular de Economía.
¿Por qué Estados Unidos no renovó el T-MEC?
De acuerdo con un comunicado oficial, Jamieson Greer argumentó que la decisión responde a las «deficiencias del acuerdo» y a los déficits comerciales que, a juicio de Washington, mantiene Estados Unidos con México y Canadá.
«Estados Unidos no aceptó renovar el T-MEC en su forma actual. En consecuencia, el T-MEC no se renueva», señaló el representante comercial.
Sin embargo, añadió que el acuerdo permanece vigente mientras continúen las conversaciones para corregir los aspectos que considera pendientes.
Greer confirmó además que ambas administraciones sostendrán una nueva ronda de negociaciones durante la semana del 20 de julio, con el objetivo de avanzar en la revisión contemplada por el propio tratado.
La revisión anual sustituirá la renovación por 16 años
Ebrard explicó que Estados Unidos comunicó que no está dispuesto a extender automáticamente el acuerdo por un periodo adicional de 16 años, mecanismo previsto dentro del propio T-MEC.
Ante ello, las tres economías transitarán por el esquema de revisiones anuales durante los próximos diez años, mecanismo contemplado en el tratado para evaluar su funcionamiento y realizar ajustes cuando sea necesario.
Este procedimiento no implica la cancelación del acuerdo, sino una etapa de seguimiento continuo sobre temas comerciales, regulatorios y de competitividad.
Canadá también busca renegociar temas clave
El gobierno canadiense anticipó que aprovechará la revisión para insistir en la eliminación de diversos aranceles impuestos por Estados Unidos.
El ministro de Finanzas de Canadá, Dominic LeBlanc, adelantó que Ottawa buscará conversaciones específicas sobre los gravámenes aplicados al acero, aluminio, automóviles y madera, sectores considerados estratégicos para la economía canadiense.
«Canadá es un socio estable, confiable y de confianza. Contamos con la energía y los recursos naturales que el mundo necesita, una fuerza laboral de clase mundial y un entorno empresarial predecible que está atrayendo el mayor nivel de inversión en décadas», señaló.
Sector empresarial llama a fortalecer la competitividad interna
Para el presidente de la Concanaco Servytur, Octavio de la Torre, la revisión del T-MEC debe interpretarse como un mecanismo institucional que reduce la incertidumbre y no como un riesgo inmediato para la continuidad del acuerdo comercial.
El dirigente empresarial consideró que el tratado funciona como un «amortiguador» frente al contexto político y electoral que vive Estados Unidos y sostuvo que la prioridad para México debe centrarse en fortalecer las condiciones internas para atraer inversión.
«Tenemos que mandar el mensaje de que se mantiene por 10 años y trabajar en políticas públicas internas. Debemos fortalecer la inversión, reducir la tramitología, elevar la competitividad, garantizar certidumbre jurídica, impulsar la productividad y consolidar la política energética», afirmó.
Asimismo, rechazó que la decisión estadounidense vaya a provocar una salida de inversiones del país, aunque reconoció que México necesita mejorar su entorno de negocios para incrementar su atractivo frente a otros mercados.
¿Qué significa esta revisión para las empresas?
La revisión del T-MEC mantiene abierto el marco jurídico que regula el comercio entre los tres países, por lo que las operaciones comerciales continúan bajo las mismas reglas mientras avanzan las negociaciones.
Entre los puntos más relevantes destacan:
- El T-MEC continúa vigente y no ha sido cancelado.
- México, Estados Unidos y Canadá mantienen las reglas actuales de comercio.
- La siguiente ronda de negociaciones se realizará durante la semana del 20 de julio.
- Estados Unidos optó por una revisión anual en lugar de extender el acuerdo por otros 16 años.
- Ningún país notificó formalmente su salida del tratado, requisito que exige un aviso con seis meses de anticipación.
- El sector empresarial mexicano considera que el principal reto será fortalecer la competitividad interna y brindar mayor certeza a la inversión.
La revisión del T-MEC abre una nueva etapa de negociación
La decisión estadounidense modifica el calendario previsto para la continuidad del acuerdo, pero no altera su vigencia jurídica. El proceso que inicia en las próximas semanas concentrará la atención de los gobiernos y del sector privado, particularmente por los temas relacionados con comercio automotriz, reglas de origen, aranceles y competitividad regional.
Para México, el desafío será mantener la estabilidad que ha convertido al país en un destino relevante para la inversión vinculada al nearshoring, al mismo tiempo que fortalece las condiciones internas de productividad, infraestructura y certeza regulatoria. El resultado de las negociaciones marcará el rumbo de la integración económica de Norteamérica durante la próxima década.

