En los últimos años, los jóvenes han dejado claro que su participación en temas ambientales ya no se limita a compartir contenidos en redes sociales. Cada vez es más común ver movilizaciones ciudadanas, iniciativas comunitarias y proyectos impulsados por nuevas generaciones que buscan involucrarse directamente en temas relacionados con sustentabilidad, espacio público, agua y cambio climático. La conversación ambiental dejó de ser exclusivamente académica o institucional; hoy también se construye desde universidades, colectivos y comunidades locales.
Ese interés cobra especial relevancia en ciudades fronterizas como Tijuana, donde los retos ambientales forman parte de la vida cotidiana. El Río Tijuana, por ejemplo, representa uno de los puntos más sensibles de la región debido a factores como el crecimiento urbano, las descargas contaminantes, la presión sobre la infraestructura hídrica y los efectos de la sequía que afectan al norte del país.
Además de su impacto ambiental, las condiciones del río tienen implicaciones sociales, urbanas y de salud pública tanto para México como para Estados Unidos, convirtiéndo en un tema que requiere atención constante, monitoreo y participación ciudadana.
Frente a este escenario, Tijuana Innovadora, movimiento fundado por José Galicot Behar, fundador y creador del proyecto, impulsa a través del proyecto Tijuana Verde una iniciativa que conecta con esta nueva generación de participación ambiental: Centinelas del Río.
Se trata de un programa donde estudiantes del Instituto Tecnológico de Tijuana participan en actividades de monitoreo, observación y sensibilización alrededor del Río Tijuana. La labor de “Centinelas del Río” no se limita a jornadas simbólicas o actividades aisladas, ya que el programa contempla un proceso continuo de seguimiento sobre la calidad y cantidad del agua, contribuyendo al desarrollo de experiencia práctica en temas relacionados con análisis territorial, gestión ambiental y participación comunitaria.
Habrá quien piense que observar un río o involucrarse en procesos ciudadanos puede parecer menor frente a los grandes desafíos climáticos globales, pero precisamente ahí se construyen nuevas formas de ciudadanía ambiental.
Asimismo, es importante considerar que la dimensión de este fenómeno no es únicamente social. Diversos organismos internacionales han señalado que en las próximas décadas crecerá de manera significativa la demanda de talento especializado en sostenibilidad, infraestructura resiliente, manejo de recursos y adaptación climática.
Las ciudades que logren formar jóvenes con experiencia en estos temas obtendrán ventajas importantes en un entorno donde la sustentabilidad será cada vez más determinante. La frontera norte concentra condiciones clave para este tipo de dinámicas, desde la presión sobre recursos como el agua hasta el crecimiento urbano y la actividad industrial. Al mismo tiempo, este tipo de proyectos puede replicarse en otras regiones del país.
Entre mayo y noviembre, Tijuana Verde mantendrá activo su proceso de monitoreo y observación sobre el Río Tijuana con participación estudiantil y seguimiento ciudadano. Es momento de integrarlos en la conversación, facilitar su participación en el territorio y acompañarlos en la construcción de soluciones que impactan directamente en el futuro de sus ciudades.

