Casi la mitad de las personas jóvenes en México enfrenta condiciones que dificultan la construcción de una trayectoria educativa y laboral digna. 14.9 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años están fuera de la escuela y sin trabajo, laboran en condiciones precarias o viven en pobreza y cuentan con 12 años o menos de escolaridad, de acuerdo con un posicionamiento de la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno fechado el 12 de agosto de 2026.
El diagnóstico advierte que, aunque esta población se redujo en 1.5 millones durante los últimos cuatro años, el ritmo de avance resulta insuficiente frente al tamaño del problema. La organización estima que, de mantenerse la tendencia observada, México necesitaría alrededor de 40 años para cerrar esta brecha, prácticamente dos generaciones completas.
Desigualdad educativa condiciona las oportunidades de los jóvenes
El ingreso de los hogares continúa teniendo un peso considerable sobre la posibilidad de permanecer en el sistema educativo.
Entre las personas de 15 a 17 años, el 95% de quienes pertenecen a hogares de mayores ingresos continúa estudiando. La proporción disminuye hasta 59% entre jóvenes provenientes de hogares con menores ingresos.
La diferencia aumenta en el grupo de 18 a 20 años: mientras 69% de los jóvenes de hogares con mayores ingresos permanece estudiando, solamente 24% de aquellos pertenecientes a hogares de menores ingresos continúa su formación.
Además, el documento señala que 51% de las personas jóvenes no ha concluido la Educación Media Superior, una condición que puede reducir sus posibilidades de acceder posteriormente a empleos formales y con mejores condiciones laborales.
Desde la Alianza se rechaza que estas cifras puedan explicarse únicamente mediante decisiones individuales.
“Esta situación no se explica por falta de esfuerzo ni de aspiraciones”, sostiene la organización.
El posicionamiento identifica entre las barreras estructurales el ingreso de los hogares, el territorio de residencia, las responsabilidades de cuidado, la discriminación y las diferencias en el acceso a educación, protección social y empleos de calidad.
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Informalidad alcanza a seis de cada 10 jóvenes con empleo
Conseguir trabajo tampoco garantiza necesariamente condiciones laborales adecuadas.
De los 15.4 millones de jóvenes con trabajo en México, 60% se encuentra en la informalidad, equivalente a aproximadamente 9.2 millones de personas.
A ello se suma la falta de protección social. El documento señala que 61% de los jóvenes ocupados no cuenta con seguridad social, por lo que prácticamente dos de cada tres trabajadores jóvenes carecen de esta cobertura.
“La precariedad no debe normalizarse como una etapa inevitable de la vida laboral ni como el precio que las personas jóvenes tienen que pagar para adquirir experiencia”, señala la Alianza.
El problema adquiere relevancia para las empresas porque el organismo plantea que el sector privado puede intervenir directamente en la construcción de mejores trayectorias laborales mediante oportunidades de primer empleo, contratación incluyente y acceso efectivo a derechos.
¿Qué pueden hacer las empresas para mejorar el empleo juvenil?
La Alianza Jóvenes con Trabajo Digno plantea distintas medidas para reducir las barreras de entrada y mejorar la calidad del empleo juvenil en México:
- Ampliar las oportunidades de primer empleo.
- Revisar requisitos de experiencia que dificultan la incorporación de jóvenes.
- Fortalecer prácticas de contratación incluyentes.
- Garantizar salarios y acceso a seguridad social.
- Crear posibilidades reales de aprendizaje y desarrollo profesional.
- Reconocer capacidades adquiridas fuera de la educación formal, como las desarrolladas mediante trabajo comunitario, labores de cuidado o trabajo informal.
- Impulsar, junto con el sector público, incentivos que permitan a las pequeñas y medianas empresas contratar jóvenes con pleno acceso a sus derechos laborales.
El planteamiento busca que la incorporación de las nuevas generaciones al mercado laboral no dependa exclusivamente de credenciales académicas o experiencia previa, dos requisitos que pueden convertirse en barreras precisamente para quienes buscan ingresar por primera vez a un empleo formal.
Mujeres jóvenes enfrentan una brecha adicional por las labores de cuidado
La desigualdad adquiere una dimensión particular entre las mujeres.
De los 4.9 millones de jóvenes que están fuera de la escuela y sin trabajo, 3.7 millones son mujeres. Es decir, tres de cada cuatro personas jóvenes bajo esta condición son mujeres.
El documento también señala que 3.3 millones de jóvenes se encuentran fuera de la escuela y del mercado laboral debido a responsabilidades de cuidado en sus hogares.
Para la Alianza, atender esta problemática requiere avanzar hacia un sistema de cuidados accesible, suficiente y corresponsable, acompañado de servicios públicos y políticas que permitan a las mujeres jóvenes estudiar, trabajar y participar en condiciones equitativas.
“No habrá igualdad educativa y laboral sin corresponsabilidad y redistribución social de los cuidados”, sostiene el posicionamiento.
¿Qué propone la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno?
El llamado no está dirigido exclusivamente a las empresas. La organización considera necesaria una respuesta coordinada entre los gobiernos federal, estatales y municipales, iniciativa privada, instituciones educativas, organizaciones sociales, fundaciones y medios de comunicación.
Entre las prioridades se encuentran fortalecer las trayectorias educativas, prevenir el abandono escolar, mejorar la transición entre educación y empleo y ampliar la protección social.
En particular, la Alianza plantea que la protección social debería funcionar como un puente hacia la formalización y la construcción de trayectorias laborales dignas, en lugar de convertirse en un derecho disponible solamente después de conseguir un empleo formal.
Las instituciones educativas y centros de formación, por su parte, tendrían que reforzar la vinculación entre sus programas y la demanda laboral de cada territorio, mientras que las organizaciones civiles pueden contribuir al desarrollo de soluciones diseñadas con participación directa de las personas jóvenes.
La exclusión juvenil también limita el crecimiento económico
El posicionamiento coloca el problema más allá del mercado laboral. La permanencia de millones de jóvenes fuera de oportunidades educativas y empleos dignos tiene implicaciones para la capacidad productiva y el desarrollo económico y social del país.
“Mientras México siga negando oportunidades a casi la mitad de sus personas jóvenes, seguirá limitando su propio desarrollo”, advierte la Alianza.
El desafío, por tanto, no consiste solamente en reducir el número de jóvenes fuera de la escuela o incrementar las cifras de ocupación. La discusión también pasa por la calidad del empleo, la formalización, el acceso a seguridad social, la continuidad educativa y la eliminación de barreras que afectan de manera diferenciada a las mujeres.
Con una reducción de apenas 1.5 millones de personas en cuatro años, el diagnóstico de la Alianza apunta a que mantener el ritmo actual prolongaría el problema durante décadas. Acelerar la transición hacia empleos formales para jóvenes, ampliar las oportunidades educativas y redistribuir las responsabilidades de cuidado serán factores relevantes para determinar si México logra aprovechar el potencial económico de una generación que actualmente enfrenta obstáculos estructurales para incorporarse plenamente al desarrollo del país.

