¿Consideras que tú valuación actuarial 2025 está contando toda la historia?
Conversando con directores de Recursos Humanos, Finanzas o con la alta dirección de diferentes organizaciones sobre sus valuaciones actuariales para 2025, detectamos que la mayoría están conscientes de los impactos y costos de los retos laborales que se deberán enfrentar durante los próximos meses. Considerando las discusiones sobre el T-MEC en donde México se ve presionado a incrementar los salarios en México dentro de las peticiones que se esperan por parte de los vecinos del Norte, del comportamiento del salario mínimo, de posibles cambios regulatorios, del costo de los beneficios, del propio auge en el mercado laboral tanto local como internacional y de reestructuras de grupos en cuanto a crecimiento o baja de operación por factores de México y en ocasiones algunos macroeconómicos..
La convergencia de lo anterior dependerá del grado de planeación que jugará cada entidad en México, actuar con responsabilidad dependerá de una estrategia que busque anticipar riesgos y aprovechar oportunidades.
Sin embargo, la pregunta que deberá responderse es la siguiente:
¿Qué efecto tendrán todos esos cambios en puerta sobre las obligaciones laborales que te han valuado bajo un escenario distinto?
A finales de 2025, muchas empresas realizaron sus valuaciones actuariales con información correcta, hipótesis razonables y el rigor técnico requerido por las normas aplicables. Los cálculos fueron revisados, los estados financieros fueron emitidos y los procesos de auditoría siguieron su curso normal – se tuvo una fotografía aceptable para compartir –
Sin embargo, consideramos que una fotografía nunca es perfecta y evidenciará, en su momento, problemas que pueden ser evidentes a simple vista o que, tal vez, requiera una lupa técnica. es decir, sólo se puede describir el momento en que fue tomada pero no se ha previsto que ésta podrá cambiar dependiendo de la realidad que este sucediendo cuando la veas.
Entonces, si de algo estamos seguros es que ni las organizaciones ni su entorno permanecen inmóviles.
Las empresas contratan personal, pierden talento, adquieren negocios, venden operaciones, modifican beneficios, reorganizan áreas completas y ajustan continuamente sus planes de crecimiento. Algunas incluso comienzan a prepararse para eventos que todavía no se reflejan en los estados financieros, pero que ya forman parte de sus decisiones estratégicas: una adquisición, una consolidación internacional, la adopción de nuevos marcos de reporte financiero, cambios en requerimientos de revelación, la llegada de inversionistas o incluso una eventual salida a bolsa.
Mientras tanto, el entorno tampoco permanece estático por: Las expectativas de inflación que evolucionan o se adaptan, las tasas de descuento que se ajustan, los costos asociados a diversos beneficios continúan incrementándose y las disposiciones laborales siguen transformándose, obligando a las organizaciones a adaptarse a un contexto que, en muchos aspectos, ya es distinto del que existía cuando se elaboró la valuación de cierre.
Lo interesante es que muchas organizaciones sí consideran estos factores dentro de su planeación. Los incorporan a presupuestos, los discuten en comités y los analizan dentro de sus estrategias de crecimiento.
Sin embargo, no siempre se evalúa con la misma profundidad el efecto que esos cambios podrían tener sobre obligaciones laborales post-empleo calculadas bajo condiciones distintas.
¿Los supuestos bajo los cuales se realizó la valuación siguen describiendo adecuadamente la realidad que enfrenta hoy tú organización?
La diferencia en esta pregunta parece sutil contra la inicial, pero puede ser relevante para organizaciones que reconocen sus pasivos laborales bajo normas locales (NIF D-3), estándares internacionales (IAS 19) o US GAAP (ASC 712 y ASC 715), donde estas obligaciones forman parte de decisiones financieras, presupuestales y estratégicas de largo alcance.
Este fenómeno tampoco se limita a grandes corporativos. Cada vez más organizaciones enfrentan cambios en sus requerimientos de información financiera, revelación y documentación bajo distintos marcos normativos, lo que vuelve especialmente importante la calidad y vigencia de la información utilizada para sustentar sus obligaciones laborales.
Hay además otro elemento que comienza a cobrar cada vez más relevancia.
En los últimos años no sólo han cambiado las condiciones laborales y económicas, también han evolucionado las expectativas de auditores, inversionistas, reguladores y autoridades respecto de la calidad, consistencia y soporte de la información utilizada por las organizaciones. Hoy, la capacidad de demostrar, sustentar y conciliar adecuadamente la información relacionada con las obligaciones laborales es un elemento cada vez más relevante para generar confianza y respaldar la toma de decisiones.
Existe incluso otro escenario que suele pasar desapercibido el escenario de una observación de auditoría:
- Una diferencia metodológica.
- Una hipótesis cuestionada.
- Limitaciones en la información utilizada.
- O, en los casos más delicados, una salvedad que termina acompañando a los estados financieros.
Cuando eso ocurre, la conversación deja de centrarse exclusivamente en el monto del pasivo laboral, también se trata de la confianza que terceros depositan en la información utilizada para tomar decisiones y esa confianza tiene un valor difícil de sobreestimar.
Desde nuestra perspectiva, el mayor valor de una actualización actuarial posterior al cierre rara vez se encuentra en el cumplimiento normativo, su mayor valor está en ayudar a la organización a tomar decisiones con información que continúe representando adecuadamente la realidad que enfrenta y el entorno en el que operará durante los próximos meses.
Porque, después de años observando organizaciones, auditorías, procesos de reporte financiero y obligaciones laborales bajo distintos marcos normativos, se llega a una conclusión sencilla:
Con frecuencia se asume que una valuación actuarial conserva su vigencia simplemente porque fue elaborada correctamente.
Sin embargo, la experiencia muestra que el verdadero desafío no suele estar en la calidad del cálculo, sino en la velocidad con la que cambian las condiciones que dicho cálculo pretendía representar.

