La salud mental en el trabajo dejó de ser únicamente una conversación sobre bienestar para convertirse en un factor que incide en la operación de las empresas. Un trabajador que vive con depresión puede perder, en promedio, 31.4 días laborales al año, a los que se suman otros 27.9 días asociados con pérdida de productividad, de acuerdo con información difundida por Adecco México.
El impacto adquiere una dimensión mayor al considerar que en México una de cada 10 personas ha experimentado un episodio depresivo, según datos del INEGI citados por la firma de soluciones de talento. A escala mundial, la ansiedad y la depresión provocan la pérdida de 12 mil millones de días de trabajo cada año, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) retomadas en el documento.
Para las organizaciones, el desafío no se limita al ausentismo. La baja productividad, el presentismo, la rotación de personal y los cambios conductuales o emocionales pueden funcionar como señales para revisar las condiciones de bienestar de los equipos, aunque no deben utilizarse como herramientas de diagnóstico.
Salud mental y productividad: ¿cuál es el impacto para las empresas?
La depresión y la ansiedad tienen efectos que pueden trasladarse a indicadores operativos y financieros. Adecco advierte que invertir en la atención de la salud mental contribuye a reducir el ausentismo laboral y los costos relacionados con discapacidad, al tiempo que puede favorecer el bienestar y la productividad.
Uno de los fenómenos relevantes es el presentismo laboral, entendido como la presencia física del trabajador en su puesto sin alcanzar los niveles esperados de productividad. Junto con el ausentismo y una elevada rotación, este comportamiento puede representar una señal para que las empresas fortalezcan sus políticas preventivas.
Adecco puntualiza, sin embargo, que estos indicadores no constituyen por sí mismos un diagnóstico médico. La responsabilidad de las compañías está en generar condiciones de prevención, información y acceso a recursos de apoyo.
El costo también está en los días con menor productividad
Las cifras presentadas por la compañía muestran la dimensión que puede alcanzar el problema: una persona que vive con depresión puede perder 31.4 días laborales anualmente y acumular otros 27.9 días relacionados con pérdida de productividad.
La situación plantea un reto adicional para las empresas mexicanas: reducir la distancia entre la aparición de síntomas, su detección y el acceso efectivo a atención, particularmente cuando el estigma asociado con la salud mental puede desalentar a los trabajadores a solicitar apoyo.
“Abordar la salud mental de los empleados es beneficioso para colaboradores y empresas. Cuando los empleados reciben atención en salud física y emocional, hay menor ausentismo y menores costos por discapacidad”, señaló María Salomé López Guillén, Country Medical Manager de Adecco México.
¿Qué pueden hacer las empresas para prevenir riesgos de salud mental?
La prevención aparece como uno de los principales puntos de intervención. Para Adecco, las organizaciones no deben asumir una función clínica ni diagnosticar a sus trabajadores, pero sí pueden construir mecanismos para que las personas comprendan mejor los problemas de salud mental, conozcan herramientas de bienestar y tengan acceso a atención profesional cuando sea necesaria.
La educación y la transparencia también resultan relevantes para disminuir el estigma. Hablar sobre depresión, ansiedad, estrés laboral y bienestar emocional dentro de las organizaciones puede facilitar que los colaboradores identifiquen situaciones de riesgo y busquen apoyo.
Entre las acciones recomendadas para las empresas se encuentran:
- Evaluar periódicamente la carga de trabajo de los colaboradores para identificar factores que puedan afectar su bienestar.
- Promover descansos que contribuyan a disminuir el estrés y favorezcan la productividad.
- Impulsar campañas de hábitos saludables, particularmente relacionadas con alimentación y ejercicio.
Estas medidas apuntan a incorporar la prevención dentro de la gestión cotidiana del talento, en lugar de reaccionar únicamente cuando el ausentismo, la rotación o la caída de productividad ya se han materializado.
El bienestar emocional entra en la estrategia de capital humano
La discusión sobre salud mental laboral también plantea una cuestión de sostenibilidad empresarial. Una organización que ignora los factores relacionados con ansiedad, depresión o estrés puede enfrentar consecuencias que trascienden el bienestar individual y alcanzan la continuidad operativa, la productividad y los costos laborales.
Adecco sostiene que las compañías tienen margen para actuar mediante políticas preventivas y una cultura que permita hablar del tema sin convertir a los responsables de recursos humanos o a los líderes de equipo en profesionales de la salud.
“Crear espacios de trabajo donde se hable abiertamente sobre salud mental, se promueva la prevención y se facilite el acceso a información y recursos puede contribuir a construir una cultura organizacional más saludable, empática y productiva”, afirmó López Guillén.
La directiva añadió que la salud mental de los trabajadores no debe considerarse un asunto secundario y que prevenir sus riesgos también representa una inversión en el bienestar de las personas y en la sostenibilidad de las empresas.
Para las áreas de recursos humanos y la alta dirección, el reto será trasladar esta discusión hacia acciones medibles: revisar cargas laborales, identificar patrones de ausentismo y presentismo, mejorar el acceso a recursos profesionales y generar condiciones para solicitar apoyo sin temor a estigmas o consecuencias laborales. La salud mental comienza así a ocupar un espacio que las empresas difícilmente pueden separar de sus indicadores de productividad y gestión del talento.

