Mover dinero entre países todavía supone tiempos de espera, costos operativos y capital inmovilizado para las empresas. Frente a estas fricciones, las stablecoins comienzan a perfilarse como una alternativa para acelerar la liquidación internacional, aunque su avance no necesariamente apunta a desplazar a los bancos, sino a integrarse con la infraestructura financiera que ya opera en cada mercado.
La posibilidad de liquidar operaciones dentro del mismo día hábil y reducir costos coloca a estos activos digitales dentro de la conversación sobre el futuro de los pagos transfronterizos, particularmente entre compañías que necesitan mover recursos entre distintos países y monedas.
Hongyi Tang, Global Head of Revenue de VelaFi, sostiene que el desarrollo de esta tecnología está llevando al sector financiero a dejar atrás la discusión sobre una eventual competencia entre bancos y activos digitales para concentrarse en cómo pueden operar de manera conjunta.
“Las stablecoins no sustituyen al sistema financiero tradicional, lo complementan. Para que este modelo escale necesitamos bancos en el país de origen y en el de destino, mientras la infraestructura digital resuelve la liquidación internacional”, señaló Tang.
¿Cómo pueden las stablecoins acelerar los pagos internacionales?
Las stablecoins son activos digitales diseñados para mantener un valor estable. Dentro de los pagos internacionales pueden funcionar como una capa intermedia que facilita la liquidación de recursos entre mercados.
El planteamiento de VelaFi parte de una integración con el sistema bancario. Un banco recibe o procesa los recursos en el mercado de origen; posteriormente, la infraestructura basada en stablecoins realiza la liquidación internacional y otra institución bancaria completa el pago en el país de destino.
Tang denomina este esquema “stablecoin sandwich”.
La diferencia frente a otros modelos está en que el usuario final no necesariamente necesita interactuar directamente con el activo digital ni conocer la infraestructura tecnológica utilizada para procesar la operación.
Menos tiempo con el capital inmovilizado
Para las empresas, la velocidad de una transferencia internacional tiene implicaciones que van más allá de recibir un pago con mayor rapidez.
Reducir el periodo durante el cual los recursos permanecen en tránsito puede ayudar a mejorar el capital de trabajo, además de disminuir determinados costos asociados con el movimiento internacional de dinero.
De acuerdo con Tang, la combinación entre infraestructura bancaria y activos digitales permite “reducir tiempos y costos, liquidar operaciones dentro del mismo día hábil y hacer más eficiente el capital de trabajo”.
Entre los principales beneficios que plantea este modelo se encuentran:
- Liquidación internacional dentro del mismo día hábil.
- Reducción de algunos costos directos asociados con pagos transfronterizos.
- Menor tiempo de inmovilización de los recursos.
- Mayor eficiencia en la administración del capital de trabajo de las empresas.
- Integración entre bancos locales e infraestructura basada en stablecoins.
- Posibilidad de utilizar la tecnología sin trasladar su complejidad al usuario final.
Bancos y fintech buscan conectar sus infraestructuras
La discusión sobre esta integración formó parte del panel El futuro del dinero institucional: Stablecoins, depósitos tokenizados y CBDC, realizado durante Fintech Summit Americas 2026 y Token Americas 2026, en Ciudad de México.
En el encuentro participaron Tang, Oscar Emilio Martínez, de Grupo Salinas, y Francisco Salinas, de CriptoPrenda, entre otros representantes del ecosistema financiero.
El debate apunta a un cambio relevante para bancos, fintech y departamentos financieros: la pregunta comienza a pasar de qué tecnología terminará sustituyendo a otra hacia cómo conectar diferentes infraestructuras para hacer más eficiente el movimiento internacional de recursos.
Esta transición también plantea otro desafío: conseguir que la tecnología funcione prácticamente de manera invisible para empresas y consumidores.
El usuario podría utilizar stablecoins sin saberlo
Las remesas ofrecen un ejemplo de cómo podría funcionar este modelo.
Una persona podría recibir pesos o dólares mientras detrás de la operación una stablecoin fue utilizada para realizar parte de la liquidación internacional. Para el destinatario, la experiencia seguiría siendo recibir dinero en la moneda que utiliza habitualmente.
Ese enfoque puede convertirse en una pieza relevante para la adopción de infraestructura financiera basada en activos digitales: reducir la complejidad tecnológica que enfrenta el usuario.
VelaFi opera precisamente bajo este planteamiento. La compañía se define como una plataforma de infraestructura financiera basada en stablecoins para empresas globales, que conecta infraestructuras bancarias locales, transferencias internacionales y redes de stablecoins.
Entre sus servicios se encuentran pagos transfronterizos, cuentas multidivisa, operaciones de FX, soluciones de liquidez y tesorería, on/off-ramp y custodia, disponibles mediante su plataforma o integraciones API.
El futuro de las stablecoins podría depender de su integración con la banca
La expansión de las stablecoins en los pagos internacionales no implica necesariamente construir un sistema financiero paralelo. La propuesta expuesta por VelaFi apunta hacia una infraestructura híbrida donde bancos y redes digitales desempeñen funciones distintas dentro de una misma operación.
Para las empresas, la consecuencia puede ser especialmente relevante. Si los pagos internacionales consiguen liquidarse con mayor rapidez, el beneficio no se limita al costo de la transferencia: también afecta la disponibilidad de recursos, la administración de tesorería y el capital necesario para sostener las operaciones.
El siguiente reto estará en lograr que esa integración pueda escalar entre diferentes mercados y que la tecnología quede detrás de la operación. Si ese modelo avanza, la transformación de los pagos transfronterizos podría producirse sin que empresas y usuarios tengan que elegir entre banca tradicional o stablecoins.

