Mientras miles de emprendedores concentran sus esfuerzos en vender más, el verdadero desafío para muchas microempresas en México sigue estando dentro de su propia operación. La falta de control administrativo, el uso de procesos manuales y la ausencia de herramientas básicas de gestión continúan limitando el crecimiento de negocios que representan más del 95% de las unidades económicas del país.
De acuerdo con datos del INEGI, las microempresas constituyen el 95.5% de las unidades económicas en México. Sin embargo, una gran parte de estos negocios sigue operando mediante registros manuales, efectivo, transferencias sin control administrativo y procesos improvisados que dificultan la toma de decisiones.
La profesionalización, el reto pendiente de las microempresas
Para muchas pequeñas empresas, la digitalización suele asociarse con inversiones elevadas o sistemas complejos. No obstante, especialistas del sector sostienen que profesionalizar un negocio comienza con acciones mucho más simples.
Desde llevar un mejor control de gastos y ventas hasta separar las finanzas personales de las empresariales o implementar una terminal de cobro, estos cambios pueden generar una diferencia significativa en la estabilidad operativa de un emprendimiento.
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Menos improvisación, más control
Según Emilio López Carvajal, fundador de la empresa Inconnect, la adopción de herramientas digitales no debe medirse por el nivel de sofisticación tecnológica, sino por su capacidad para reducir problemas operativos.
“La digitalización de las microempresas no se mide por sofisticación, sino por cuánto ayuda a reducir el caos operativo. Para muchos emprendedores, incorporar herramientas simples puede marcar la diferencia entre improvisación o crecimiento de manera más sostenida”, afirmó López Carvajal.
El directivo destacó que el objetivo no consiste en añadir complejidad a los pequeños negocios, sino en facilitar su administración para que puedan mantenerse en operación y consolidar su crecimiento.
¿Por qué desaparecen tantos negocios en México?
La alta mortalidad empresarial continúa siendo uno de los principales desafíos para el ecosistema emprendedor nacional.
Entre mayo de 2019 y mayo de 2023 nacieron 1.7 millones de establecimientos en México, pero durante el mismo periodo desaparecieron 1.4 millones, según cifras del INEGI. Este comportamiento evidencia que el fracaso empresarial no siempre está relacionado con la falta de clientes, sino con la dificultad para sostener una operación organizada en un entorno de presión financiera y limitaciones administrativas.
Las barreras que frenan la digitalización
Entre los emprendedores persisten diversas preocupaciones relacionadas con la incorporación de herramientas digitales y métodos de cobro electrónicos.
Las dudas más frecuentes incluyen:
- Costos asociados a las comisiones por pagos con tarjeta.
- Cumplimiento de obligaciones fiscales ante el SAT.
- Selección de la terminal de pago adecuada.
- Rentabilidad frente al costo de las soluciones tecnológicas.
- Complejidad administrativa de los sistemas digitales.
- Falta de orientación para implementar nuevas herramientas.
López Carvajal señaló que muchas de estas percepciones han provocado que numerosos negocios continúen operando bajo esquemas tradicionales, aun cuando existen alternativas accesibles para mejorar el control financiero y administrativo.
El rezago digital sigue siendo significativo
Aunque el acceso a internet forma parte de la vida cotidiana de millones de mexicanos, la adopción tecnológica entre las microempresas aún muestra rezagos importantes.
De acuerdo con la información citada por Inconnect, apenas el 23.5% de las microempresas utiliza internet como parte de sus operaciones. Esta cifra refleja que para una gran parte de los pequeños negocios las herramientas digitales continúan percibiéndose como lejanas, complejas o poco compatibles con su dinámica diaria.
Tecnología con acompañamiento
El fundador de Inconnect advirtió que el acceso a la tecnología por sí solo no garantiza mejores resultados empresariales.
“Hoy existen más herramientas digitales que nunca, pero el reto para muchos pequeños negocios no es solo acceder a ellas, sino entender cómo integrarlas de manera simple y sostenida a su operación. La tecnología funciona mejor cuando viene acompañada de orientación y procesos fáciles de implementar”, explicó.
Profesionalizar para crecer, no solo para sobrevivir
La discusión sobre la digitalización de las PyMEs, la formalización y la adopción tecnológica suele centrarse en grandes proyectos de transformación. Sin embargo, para millones de microempresas mexicanas el cambio puede comenzar con decisiones básicas que permitan obtener información confiable, ordenar procesos y mejorar el control operativo.
En un país donde cada año nacen miles de nuevos negocios, pero también desaparecen una cantidad similar antes de consolidarse, la profesionalización se perfila como un factor determinante para reducir la mortalidad empresarial. Más allá de la tecnología, el desafío consiste en construir estructuras de gestión que permitan a los emprendedores dejar atrás el modo supervivencia y avanzar hacia modelos de crecimiento sostenibles.

