México avanzó de ser una alternativa para reducir costos de producción a convertirse en un ecosistema estratégico para el nearshoring, pero el siguiente desafío será sostener la capacidad tecnológica, humana y de infraestructura que exige la llegada de nuevas inversiones. La presión ya se refleja en la contratación de talento especializado, la automatización de las plantas y las necesidades energéticas de las regiones industriales.
De acuerdo con Gabriel Arango, Head of Technology para Latinoamérica de GlobalLogic, la discusión ya no debería concentrarse únicamente en cuánta inversión puede atraer el país, sino en determinar si México tiene condiciones para acompañar ese crecimiento con talento tecnológico, infraestructura y capacidad de innovación.
“México ya no compite como plataforma de bajo costo, sino como ecosistema industrial y tecnológico sofisticado”, sostiene Arango en un análisis sobre la evolución del fenómeno de relocalización productiva.
Nearshoring en México deja atrás la competencia basada únicamente en costos
Durante años, una de las principales ventajas asociadas al nearshoring en México fue la posibilidad de trasladar operaciones a un mercado cercano a Estados Unidos con costos competitivos.
Ese modelo está cambiando. Las compañías internacionales buscan cada vez más ubicaciones capaces de proporcionar arquitectura tecnológica, velocidad de innovación y profesionales que comprendan los objetivos del negocio, además de ejecutar procesos.
Para Arango, este cambio representa una evolución en la posición competitiva de México. La capacidad para atraer nuevas operaciones deberá estar acompañada por un ecosistema que permita a las empresas implementar automatización, análisis de datos e inteligencia artificial.
La transformación también comienza a modificar las necesidades de contratación de la industria manufacturera.
LEE: ¿Cómo prepararse para la jornada de 40 horas? Empresas deberán revisar turnos y horas extra
Manufactura demandará más talento con habilidades digitales
El estudio Global Insights Manufactura 2026 de ManpowerGroup, citado en el documento de GlobalLogic, señala que 42% de los empleadores manufactureros en México planea contratar personal durante el tercer trimestre de 2026.
Al mismo tiempo, 93% de los fabricantes considera que la automatización y la manufactura inteligente modificarán la composición de su fuerza laboral.
Esto significa que el crecimiento de las operaciones industriales no solamente incrementará la demanda de trabajadores. Las empresas necesitarán perfiles capaces de utilizar herramientas digitales, analizar información y operar sistemas automatizados.
México forma más de 179 mil egresados en ingeniería y tecnología
México cuenta con una base relevante para enfrentar esa transición. El documento señala que el país forma anualmente a más de 179 mil egresados en ingeniería y tecnología.
Sin embargo, el ritmo de crecimiento de las necesidades empresariales puede superar la capacidad para generar los perfiles requeridos.
El desafío no se limita a incorporar nuevos profesionales al mercado laboral. También implica actualizar las habilidades de quienes ya forman parte de las organizaciones y desarrollar equipos capaces de combinar conocimiento industrial con nuevas tecnologías.
Desde la perspectiva de GlobalLogic, las compañías deberán acompañar la incorporación de automatización, inteligencia artificial y análisis de datos con la formación de los equipos de ingeniería encargados de utilizar estas soluciones.
Infraestructura eléctrica puede convertirse en un freno para el nearshoring
El talento representa solamente una parte del desafío. La disponibilidad de energía, agua e infraestructura logística puede determinar qué regiones estarán en condiciones de recibir nuevas inversiones industriales.
El documento de GlobalLogic cita información del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), según la cual la capacidad eléctrica en regiones industriales del norte del país alcanzó apenas 80% de la demanda proyectada.
La situación puede convertirse en una limitante para futuras ampliaciones manufactureras, particularmente en zonas que han concentrado una parte importante de los proyectos relacionados con la relocalización de cadenas productivas.
El análisis también refiere proyecciones de la Universidad Panamericana que advierten sobre la necesidad de inversiones adicionales por 10 mil millones de dólares en infraestructura. Sin estos recursos, señala el documento, México podría perder hasta 20% de las oportunidades de nearshoring frente a otros competidores regionales.
¿Qué necesita México para sostener el crecimiento del nearshoring?
El siguiente ciclo de crecimiento dependerá de que empresas y sectores involucrados puedan resolver simultáneamente diferentes necesidades:
- Incrementar la disponibilidad de talento especializado en ingeniería y tecnología.
- Desarrollar habilidades relacionadas con inteligencia artificial, automatización y análisis de datos.
- Ampliar la capacidad de infraestructura eléctrica en corredores industriales.
- Garantizar disponibilidad de agua para nuevas operaciones productivas.
- Fortalecer la infraestructura carretera, portuaria y logística.
- Preparar líderes capaces de integrar tecnología y capital humano sin generar fricciones dentro de las organizaciones.
Para Arango, sostener la capacidad tecnológica también debe entenderse como un problema de diseño organizacional. Las compañías requieren liderazgos capaces de integrar personas y tecnología mientras sus procesos industriales adquieren mayor complejidad.
México deberá construir capacidad al mismo ritmo que llegan las inversiones
El nearshoring entra así en una fase diferente para México. La capacidad para atraer capital continúa siendo relevante, pero la competencia entre países también estará determinada por quién puede ofrecer infraestructura, talento y ecosistemas tecnológicos capaces de sostener las operaciones durante los próximos años.
GlobalLogic considera que esta transición abre una oportunidad para acelerar la capacitación de equipos de ingeniería al mismo tiempo que las compañías adoptan automatización, análisis de datos e inteligencia artificial.
“La pregunta que define el futuro del nearshoring es si el país —y las empresas que operan en él— pueden construir, con la misma velocidad con la que llega la inversión, la capacidad tecnológica y humana necesaria para sostenerla”, plantea Arango.
La respuesta será determinante para definir si México consigue transformar el impulso de relocalización productiva en una ventaja industrial de largo plazo o si los límites de infraestructura y disponibilidad de talento terminan reduciendo parte de las oportunidades generadas por este proceso.

