El aumento de riesgos psicosociales, jornadas laborales extensas y agotamiento emocional ya no representa únicamente un problema de bienestar dentro de las empresas mexicanas. Para organizaciones especializadas en gestión de talento y salud corporativa, el impacto comienza a reflejarse directamente en productividad, rotación, desempeño y capacidad operativa.
De acuerdo con Ariel Almazán, líder de Consultoría en Salud en Beneficios de Mercer Marsh Beneficios, muchas compañías siguen abordando la NOM-035 desde un enfoque de cumplimiento mínimo, sin atacar los factores estructurales que generan estrés laboral y desgaste entre los colaboradores.
“El problema es que muchas organizaciones se quedaron en el mero cumplimiento. El verdadero impacto debería estar en los planes de acción y en cómo se gestionan los riesgos identificados”, explicó Almazán durante entrevista.
La NOM-035 dejó de ser un tema exclusivo de recursos humanos
El especialista señaló que los riesgos psicosociales deben analizarse como una variable estratégica para las compañías y no solamente como una obligación regulatoria o un componente aislado de salud mental.
Según explicó, uno de los principales errores corporativos ha sido equiparar automáticamente salud mental con NOM-035, cuando ambos conceptos requieren atención diferenciada.
“Hablar de riesgos psicosociales no es hablar necesariamente de salud mental. Son dos cosas que eventualmente se relacionan, pero deben atenderse por separado”, puntualizó.
El directivo citó hallazgos del reporte “People Risk 2026”, donde se identificó que el 16% de los trabajadores mexicanos reportó haber vivido un acontecimiento traumático severo. Sin embargo, advirtió que la cifra podría incluso ser mayor debido al subdiagnóstico existente en muchas organizaciones.
Jornadas extensas y sobrecarga laboral elevan el riesgo de burnout
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis presentado por Mercer Marsh Beneficios apunta a que las principales fuentes de riesgo psicosocial en México continúan siendo:
- Jornadas laborales extensas
- Sobrecarga de trabajo
- Liderazgo deficiente
- Falta de equilibrio vida-trabajo
- Ambigüedad en funciones laborales
Almazán recordó que organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo ya han advertido sobre las consecuencias de mantener esquemas laborales superiores a 48 horas semanales.
“La exposición prolongada a jornadas largas incrementa el riesgo de estrés crónico y esto deriva en enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y afectaciones emocionales”, afirmó.
Los riesgos para las empresas van más allá del ausentismo
El especialista aseguró que ignorar la gestión de los riesgos psicosociales genera impactos directos en indicadores financieros y operativos.
Entre las principales consecuencias identificadas destacan:
- Caída de productividad y desempeño
- Mayor rotación de talento
- Incremento del burnout
- Deterioro del clima laboral
- Mayor incidencia de errores operativos
- Riesgos de accidentes laborales
- Menor capacidad de innovación
- Afectación reputacional y de marca empleadora
“Las empresas que no atienden estos riesgos terminan afectando su capacidad de transformación y ejecución”, sostuvo.
Incluso advirtió sobre el fenómeno del presentismo laboral, donde los empleados permanecen físicamente en sus puestos, pero desconectados emocional y cognitivamente.
Un dato del estudio citado por el especialista revela que el 26% de los trabajadores se siente insatisfecho, aunque considera que no puede renunciar, mientras que un 12% planea cambiar de empleo en los próximos seis meses.
Sectores con mayor vulnerabilidad emocional y operativa
El análisis de Mercer Marsh Beneficios identifica tres industrias especialmente expuestas al desgaste emocional y los riesgos psicosociales:
Manufactura y automotriz
Estos sectores enfrentan presión por escasez de mano de obra, riesgos físicos y envejecimiento de la fuerza laboral.
Sector salud
El agotamiento emocional, la presión operativa y las condiciones laborales demandantes colocan a esta industria entre las más vulnerables.
Tecnología y comunicaciones
La acelerada digitalización, el uso intensivo de inteligencia artificial y la presión constante por innovación han elevado los niveles de agotamiento cognitivo y ansiedad laboral.
Empresas siguen apostando por soluciones “cosméticas”
Para Ariel Almazán, otro error frecuente consiste en pensar que iniciativas aisladas de bienestar solucionan problemas estructurales.
“Seguimos viendo empresas que creen que poner yoga, webinars motivacionales o clases de baile resuelve el problema. El reto es estructural”, señaló.
El especialista agregó que muchas compañías también están utilizando la inteligencia artificial de forma incorrecta, al buscar únicamente acelerar procesos sin replantear cargas de trabajo o rediseñar funciones.
“El objetivo no es hacer el mismo trabajo más rápido, sino redistribuir tareas, reducir fricciones y disminuir presión sobre las personas”, indicó.
La NOM-035 como herramienta de resiliencia organizacional
Desde la perspectiva del consultor, las organizaciones que sí implementan correctamente estrategias de gestión humana y prevención de riesgos psicosociales logran ventajas competitivas medibles.
Entre los beneficios destacan:
- Mayor resiliencia organizacional
- Mejor retención de talento
- Reducción de errores críticos
- Mayor innovación
- Mejor adaptación tecnológica
- Liderazgos más sólidos
- Mayor estabilidad operativa
“El bienestar y la gestión del riesgo humano no son un gesto blando. Son infraestructura de resiliencia organizacional”, afirmó.
La NOM-035 no debe verse solo como obligación regulatoria
Al cierre de la entrevista, Ariel Almazán insistió en que la NOM-035 debe convertirse en una herramienta estratégica para proteger tanto la sostenibilidad de las empresas como la salud de los trabajadores.
“El verdadero valor de la norma no está solamente en cumplirla, sino en utilizarla para construir culturas organizacionales donde las personas puedan desempeñarse, desarrollarse y prosperar de manera sostenible”, concluyó.

