La Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregó el Paquete Económico 2027 hace algunos días al Congreso de la Unión. Para muchos, es un ejercicio de política fiscal y presupuestaria que compete a economistas y analistas del sector público; sin embargo, considero que para las áreas financieras de las empresas exportadoras en México es algo más inmediato, es un mapa de las condiciones macroeconómicas bajo las que operaremos el próximo año.
Los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027 anticiparon las líneas del Paquete y establecieron algunas variables que las empresas exportadoras deben incorporar en su presupuesto del siguiente ejercicio.
Se proyecta un crecimiento del PIB de 2.4%, dentro de un rango de 1.9% a 2.9%; un pronóstico más optimista que las estimaciones más conservadoras de Banco de México (1.6%) y del Fondo Monetario Internacional (1.5%). La brecha entre la estimación oficial y el consenso de analistas es más que un debate académico, es una señal de que presupuestar bajo un solo escenario de demanda interna es insuficiente. Las empresas que construyan sus planes bajo múltiples escenarios de crecimiento tendrán mayor capacidad de respuesta si el entorno se deteriora.
Se calcula una meta de déficit fiscal de 3.5% del PIB, bajando del 4.1% estimado para 2026. Esa consolidación fiscal tiene una implicación directa para el costo del crédito, puesto que si Hacienda logra reducir el déficit de forma creíble, aumentan las probabilidades de que el propio BANXICO recorte tasas; los Pre-Criterios anticipan CETES de fin de periodo en 5.5% para 2027, frente al 6.3% de 2026. Para las empresas que financian su capital de trabajo con deuda en pesos, ese diferencial puede ser significativo en el costo financiero del siguiente ejercicio.
Se estima un tipo de cambio de $18.50 pesos por dólar. Sin embargo, el mercado anticipa un peso más fuerte cerrando en hasta $17.84 pesos por dólar para el cierre de 2027, impulsado por el carry trade y la debilidad del dólar. Esa brecha entre la estimación de Hacienda y las expectativas del mercado no es solo un detalle técnico e importa en dos sentidos: si el peso se mantiene apreciado, las empresas que importan insumos se benefician, pero las que exportan y cobran en dólares verán comprimirse sus márgenes en pesos. Las coberturas cambiarias siguen siendo necesarias con el “superpeso”, pero en dirección opuesta a la que muchos asumen.
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Lo que el Paquete no dice, pero el exportador debe calcular.
Sin duda, las áreas financieras deben leer bien algunas variables como parte de su planeación para el próximo año.
El Paquete proyecta crecimiento y estabilidad cambiaria, pero no incorpora escenarios de endurecimiento de reglas de origen del T-MEC ni de nuevas medidas arancelarias de Estados Unidos. Las empresas exportadoras que están elaborando su presupuesto 2027 no pueden asumir que el entorno comercial será estático y que no habrá cambios que afecten la estructura de costos de manera no contemplada en las proyecciones oficiales.
Además, el Paquete contempla menores ingresos petroleros en 2027, con un precio de mezcla estimado en $54.7 dólares por barril, significativamente por debajo de los $77.3 dólares promedio estimados para este año. Esa caída proyectada en ingresos petroleros reducirá el margen fiscal del gobierno, lo que a su vez limita la capacidad de absorber choques externos sin afectar el costo del financiamiento público y privado, especialmente relevante para las y los empresarios que dependen de crédito bancario.
Un panorama de consolidación fiscal implica menor gasto público, lo que puede traducirse en ciclos de pago más largos en cadenas que tienen al gobierno como cliente directo o indirecto. Para las PyMEs proveedoras que participan en cadenas exportadoras, asegurar acceso a financiamiento de capital de trabajo antes de que ese apretón se materialice es una decisión que no puede esperar al siguiente trimestre.
El Paquete es una estimación, pero la planeación es responsabilidad de las empresas.
Las proyecciones de crecimiento son más optimistas que la realidad de los últimos tres años, pero el Paquete Económico 2027 no puede capturar con precisión variables como los aranceles sectoriales, el entorno del T-MEC o la incertidumbre global.
Lo que sí puede hacer el área financiera de una empresa exportadora es usar este momento del año (la entrega del Paquete, la cuarta ronda del T-MEC, el inicio del cuarto trimestre) para revisar sus supuestos de planeación, ajustar sus coberturas y asegurarse de que la liquidez de su cadena está protegida ante los escenarios que el gobierno no está anticipando.
Los documentos presupuestarios oficiales orientan. Las decisiones financieras las toman las empresas.

