La investigación antidumping contra la fresa mexicana encendió las alertas del sector agroalimentario. El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) rechazó la determinación preliminar afirmativa anunciada por el Departamento de Comercio de Estados Unidos y advirtió que el uso de criterios de estacionalidad y regionalidad podría abrir la puerta a medidas similares contra otros productos mexicanos, con consecuencias para las inversiones, el empleo, el abasto y los precios de los alimentos.
Para el organismo empresarial, el alcance de la controversia rebasa las exportaciones de fresa fresca de invierno. El punto central es el precedente que podría establecerse dentro de una relación comercial construida durante más de tres décadas bajo principios de complementariedad y especialización productiva.
CNA alerta por precedente contra productos agroalimentarios mexicanos
El Consejo Nacional Agropecuario manifestó su preocupación por la determinación preliminar de Estados Unidos al considerar que la incorporación de criterios de estacionalidad y regionalidad en una investigación por prácticas desleales puede afectar la competitividad y certidumbre del comercio bilateral.
De acuerdo con el CNA, estos criterios resultan contrarios a las disposiciones establecidas en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al Acuerdo Antidumping de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y a la propia legislación estadounidense.
“La aplicación de criterios de estacionalidad y regionalidad podría sentar un precedente para otros productos agroalimentarios perecederos y estacionales”, alertó el organismo.
El riesgo, según su posicionamiento, consiste en que un procedimiento enfocado inicialmente en la fresa fresca de invierno procedente de México termine modificando la manera en que Estados Unidos analiza las condiciones comerciales de otros productos agrícolas.
¿Por qué preocupa el caso de la fresa mexicana?
El CNA sostiene que México y Estados Unidos han desarrollado una estructura agroalimentaria complementaria durante más de 30 años.
Mientras el mercado estadounidense cuenta con ventajas competitivas en sectores como granos, oleaginosas y diversos productos agrícolas, México ha fortalecido su posición en la producción de frutas y hortalizas.
Esta especialización, explica el organismo, ha permitido integrar cadenas productivas capaces de abastecer alimentos en ambos mercados y consolidar a América del Norte como una región con una elevada capacidad de producción y seguridad alimentaria.
El posicionamiento de los productos mexicanos en Estados Unidos, añade, no responde únicamente a condiciones comerciales, sino a factores como la productividad, calidad, inocuidad, inversión y condiciones agroclimáticas, además de décadas de especialización por parte de productores de ambos países.
El riesgo se extiende a inversiones, empleos y precios de alimentos
Una eventual ampliación de este tipo de criterios comerciales tendría efectos que podrían extenderse más allá de los productores agrícolas directamente involucrados.
El CNA advirtió que existen inversiones cuantiosas y millones de empleos relacionados con las cadenas de suministro agroalimentarias de México y Estados Unidos.
Las posibles implicaciones identificadas por el organismo incluyen:
- Mayor incertidumbre para productores y exportadores agroalimentarios.
- Riesgos para las inversiones realizadas en ambos lados de la frontera.
- Posibles afectaciones a millones de empleos vinculados con las cadenas de suministro.
- Disrupciones en el abastecimiento de productos agroalimentarios.
- Presiones sobre los precios de los alimentos.
- Posibles efectos sobre la inflación y el poder adquisitivo de los consumidores.
- Menor certidumbre jurídica para el comercio agroalimentario bilateral.
El impacto sobre precios adquiere particular relevancia porque las cadenas agroalimentarias operan de manera integrada. Una disrupción comercial no necesariamente quedaría limitada al productor o exportador, sino que podría trasladarse hacia otros participantes de la cadena y eventualmente al consumidor.
CNA pide al Gobierno de México defender las reglas del T-MEC
Frente a la determinación estadounidense, el CNA llamó al Gobierno de México a mantener una posición firme contra cualquier medida que incorpore criterios de estacionalidad y regionalidad en investigaciones relacionadas con prácticas desleales de comercio.
El organismo pidió continuar con la defensa de los compromisos establecidos en el T-MEC y en las reglas internacionales que regulan el intercambio comercial.
La posición planteada busca evitar que el procedimiento estadounidense genere un cambio de criterio que posteriormente pueda utilizarse en investigaciones contra otros bienes perecederos o cuya producción dependa de temporadas específicas.
Para el CNA, preservar reglas claras resulta indispensable para mantener las condiciones de inversión y operación de una de las cadenas agroalimentarias con mayor integración entre ambos países.
México necesita reforzar sus instrumentos de defensa comercial
El organismo también dirigió parte de su mensaje hacia las autoridades mexicanas.
Además de solicitar una defensa del sector frente a Estados Unidos, consideró necesario modernizar los instrumentos de defensa comercial de México mediante adecuaciones al marco legal y reglamentario.
El objetivo, señaló, debe ser contar con mecanismos más ágiles para investigar posibles prácticas desleales y responder oportunamente cuando exista evidencia suficiente.
Esta estrategia permitiría fortalecer la capacidad institucional para proteger a los productores y a la planta productiva nacional ante controversias comerciales, sin abandonar las reglas internacionales bajo las cuales opera México.
Comercio agroalimentario entra en una discusión de mayor alcance
La controversia por la fresa mexicana coloca sobre la mesa una discusión que puede adquirir mayor dimensión si los criterios cuestionados por el sector comienzan a utilizarse en otros procedimientos comerciales.
El CNA defendió que México ha sido un socio confiable y ha cumplido los compromisos asumidos bajo las reglas que regulan el intercambio agroalimentario con Estados Unidos.
Por ello, el organismo insistió en mantener una relación sustentada en la certidumbre, reciprocidad y respeto a las reglas comerciales, tanto para proteger a los productores como para evitar consecuencias sobre consumidores y cadenas de suministro.
El desenlace de la investigación sobre la fresa fresca mexicana será relevante no solamente para este producto. Para el sector agroalimentario, lo que está en juego es si la estacionalidad y la regionalidad pueden convertirse en nuevos factores dentro de las investigaciones comerciales estadounidenses, una posibilidad que incrementaría la incertidumbre para otros productos perecederos mexicanos y modificaría las condiciones bajo las cuales se ha construido la integración agrícola de América del Norte durante las últimas tres décadas.

