La liquidez de las PyMEs en México se ha convertido en un factor crítico que limita su crecimiento y competitividad, particularmente en un entorno de desaceleración económica, costos financieros elevados y oportunidades globales desaprovechadas. Datos recientes revelan que 8 de cada 10 pequeñas y medianas empresas dependen de recursos propios para operar, mientras que apenas el 15% accede a crédito formal, lo que evidencia una brecha estructural en el sistema financiero.
Acceso al financiamiento: el cuello de botella estructural
El problema no radica únicamente en la falta de crédito, sino en las condiciones de acceso. De acuerdo con especialistas reunidos en el conversatorio “La liquidez que las PyMEs necesitan para impulsar el crecimiento de México”, organizado por MUNDI, el financiamiento disponible suele ser más costoso para las empresas pequeñas.
Costos financieros y desigualdad en el crédito
Datos del banco central indican que el costo del crédito para PyMEs puede ser hasta tres veces mayor que para grandes corporativos, lo que reduce su margen de maniobra y limita su capacidad de inversión.
A esto se suma que:
- Solo 5% de las PyMEs utiliza crédito para comercio exterior
- Los ciclos de pago pueden extenderse hasta 180 días
- Los costos financieros derivados pueden alcanzar hasta 20% del margen de ganancia
Este escenario genera un efecto dominó que restringe la liquidez operativa y frena la expansión hacia mercados internacionales.
Comercio exterior: oportunidades desaprovechadas
Pese a que México se mantiene entre los principales exportadores globales, la participación de las PyMEs sigue siendo marginal. Apenas 1 de cada 10 empresas mexicanas exporta, y cerca de 500 grandes compañías concentran más del 70% del valor exportado.
Limitantes para la internacionalización
Entre los principales obstáculos destacan:
- Falta de acceso a capital de trabajo ágil
- Procesos financieros poco flexibles
- Desconocimiento sobre instrumentos financieros
- Barreras de informalidad y gobernanza
Alejandro García, del Centro de Competitividad de México, advirtió que el problema no es la falta de recursos, sino su uso: “muchas PyMEs simplemente no tienen claridad sobre para qué usarlo ni qué instrumento financiero les conviene”.
Nearshoring y liquidez: una oportunidad condicionada
El fenómeno del nearshoring abre una ventana estratégica para México, pero su aprovechamiento depende directamente de la capacidad financiera de las empresas.
Sonny Tabares, de MUNDI, subrayó que mejorar la liquidez también implica hacer más atractiva la formalización: “alinear incentivos y generar mayor certidumbre puede ser clave para que más empresas den el siguiente paso”.
Por su parte, Alfredo Nolasco, del COMCE, fue contundente: “las PyMEs enfrentan un problema de liquidez, no de crédito. Se necesitan soluciones a la medida y un rediseño en la evaluación de riesgo”.
Claves para cerrar la brecha de liquidez
Los especialistas coincidieron en que la solución requiere un enfoque integral que combine innovación financiera, regulación y capacitación.
Acciones prioritarias
- Impulsar esquemas de financiamiento flexibles
- Reducir fricción en garantías y documentación
- Fortalecer la educación financiera
- Incorporar tecnología para evaluación de riesgo
- Fomentar colaboración entre banca, fintech y sector público
Haizea Caravaca, de Jeeves, destacó la importancia de adaptar soluciones: “la clave es canalizar liquidez de forma más justa y eficiente”.
Perspectivas económicas y retos hacia 2026
Las proyecciones apuntan a un crecimiento del PIB de hasta 1.8%, con inflación persistente y costos financieros elevados, lo que añade presión sobre las empresas.
En este contexto, fortalecer la liquidez empresarial no solo es una necesidad operativa, sino una estrategia económica nacional. La falta de acceso oportuno a capital de trabajo limita la capacidad de las PyMEs para integrarse a cadenas globales de valor y aprovechar el potencial exportador del país.
Implicaciones: liquidez como eje del desarrollo económico
Cerrar la brecha de liquidez representa una condición indispensable para detonar el crecimiento de las PyMEs, que generan más del 50% del PIB y la mayor parte del empleo en México.
La articulación entre instituciones financieras, organismos públicos y soluciones tecnológicas será determinante para acelerar los ciclos de financiamiento y democratizar el acceso al crédito. Sin estos ajustes, el potencial económico de México seguirá concentrado en grandes corporativos, dejando fuera a la base productiva que sostiene la economía.

