¿Se han puesto a pensar cuál se ha convertido en la frase cliché por excelencia cuando hablamos de perspectiva de género? Yo creo haber encontrado la respuesta: “empoderamiento femenino”. Una expresión que se repite tanto en campañas publicitarias, conferencias y discursos institucionales que se esta convirtiendo en una frase vacía y cliché.
Porque el problema del concepto es que ha buscado simplificar y globalizar un proceso tan complejo como es la perspectiva de género en las sociedades. Como si el empoderamiento pudiera reducirse a consumir ciertos productos, “atrevernos a soñar” o aprender a negociar un salario, cuando en realidad implica algo mucho más complejo y profundamente incómodo: cuestionar la cultura patriarcal en la que crecimos y que sigue moldeando al mundo.
La deconstrucción no ocurre de un día para otro. Es un proceso constante que nos obliga a revisar nuestros hábitos, nuestros vínculos, la forma en la que nos comunicamos, cómo nos percibimos y hasta cómo hemos aprendido a competir entre nosotras mismas. Y ese trabajo rara vez es lineal. Hay avances, retrocesos y momentos en los que pareciera que una termina caminando en círculos.
Además, seamos honestas: el famoso “empoderamiento femenino” también se ha convertido en un producto rentable. Hoy muchas empresas y marcas suben a la tendencia de un discurso feminista como estrategia de marketing; mientras que, al mismo tiempo, continúan reproduciendo desigualdades laborales, brechas salariales o techos de cristal dentro de sus propias estructuras.
La idea de mujeres líderes vende y genera una imagen positiva. Por eso considero importante diferenciar entre el feminismo convertido en eslogan y los espacios que realmente buscan generar herramientas útiles, redes de apoyo y conversaciones incómodas pero necesarias.
Por ello, hoy quiero hablarles de #SHELEADS, una feria virtual organizada desde 2020 por La Pieza, empresa mexicana de tecnología en recursos humanos (HRTech), que conecta talento latinoamericano con empresas que están contratando activamente. Más de 250 mil personas y mil empresas han participado en sus distintas ediciones.
Y aunque sí existe una evidente lógica corporativa detrás del evento —porque al final hablamos de reclutamiento y empleabilidad—, me parece relevante reconocer que también intenta abrir espacios de discusión sobre liderazgo femenino, autonomía económica y desarrollo profesional para mujeres. Y eso no es menor en un contexto donde todavía seguimos enfrentando obstáculos estructurales para acceder a posiciones de poder.
Más allá de las vacantes laborales que ofrece la feria —que se realiza del 25 al 29 de mayo—, considero que el verdadero valor agregado está en sus webinars y ponencias. Entre ellas destaca “Brilla sin pedir permiso: CV, LinkedIn y entrevistas para transmitir tu valor profesional” y el webinar de Coca-Cola FEMSA sobre liderazgo femenino, hoy a las 17:00 horas.
Los cuales les recomiendo escuchar, porque la vivencia y experiencia de otras mujeres siempre ayuda en este camino. Y aunque ningún webinar va a desmontar por sí solo las estructuras patriarcales, sí pueden convertirse en puntos de partida.
Porque el empoderamiento real no ocurre únicamente en el discurso aspiracional ni en frases motivacionales compartidas en LinkedIn. Ocurre cuando las mujeres logramos acceder a herramientas, redes de apoyo, independencia económica y espacios donde podamos cuestionar aquello que durante años se nos enseñó a normalizar.
Y no dejar que la frase “empoderamiento femenino” sea solo una frase marketera.

