En Aztlan Equity Management, como firma boutique de inversiones de alta especialidad, nos hemos caracterizado por la innovación en nuestras estrategias. Recientemente, lanzamos los primeros ETFs en su clase enfocados en la temática del nearshoring, listados tanto en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) como en el SIC en México (BMV y BIVA). Esta especialización nos ha permitido involucrarnos de lleno en el análisis de la relocalización de las cadenas de suministro de Asia hacia Norteamérica y, por consecuencia, en las implicaciones críticas que tendrá la revisión del T-MEC en 2026.
Nuestro Comité de Inversiones ha identificado seis factores neurálgicos que definirán el futuro del acuerdo. Sin embargo, advertimos que México posee dos «palancas» de negociación externas al tratado, pero que funcionarán como monedas de cambio de primer orden en una mesa de negociación frontal con Estados Unidos.
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Los 6 ejes de la revisión técnica
- Reglas de Origen y Contenido Regional: Washington buscará endurecer los requisitos para asegurar que la manufactura —especialmente la automotriz— se blinde frente a insumos asiáticos. El desafío es mayúsculo ante el avance de firmas chinas como BYD, que ya utiliza a Brasil y México como plataformas estratégicas, y el flujo constante de componentes electrónicos provenientes de Oriente.
- El Déficit Comercial de EE. UU.: La brecha comercial es un punto de presión política en Washington. En 2025, México se consolidó como el principal socio comercial de EE. UU., con exportaciones récord que superaron los 534,000 millones de dólares (un crecimiento cercano al 7.6%). Equilibrar esta balanza será una prioridad en la agenda estadounidense.
- Seguridad de las Cadenas de Suministro: Fortalecer la integración regional para disminuir la dependencia de manufactura extra-continental es hoy una cuestión de supervivencia geopolítica frente a la competencia con China.
- Política Arancelaria y Solución de Controversias: La continuidad de las exenciones arancelarias dependerá estrictamente del cumplimiento de los paneles laborales y ambientales, áreas donde México estará bajo una lupa constante.
- Sector Energético y Laboral: Es imperativo enfrentar las disputas sobre las políticas energéticas internas y asegurar estándares salariales competitivos que eviten acusaciones de dumping laboral.
- Comercio Digital y Nuevas Tecnologías: El tratado requiere una actualización urgente en materia de ciberseguridad, inteligencia artificial y marcos fiscales para el comercio electrónico multinacional.
Las «Monedas de Cambio» Extra-Comerciales
En Aztlan, visualizamos que México cuenta con dos activos estratégicos para negociar términos favorables: la seguridad y la migración.
En el ámbito de seguridad, hitos recientes como el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes el pasado 22 de febrero demuestran una coordinación efectiva entre los servicios de inteligencia de EE. UU. y las fuerzas militares mexicanas. Esta colaboración, que respeta la soberanía mientras mitiga riesgos comunes, es una prueba de buena voluntad institucional.
Por otro lado, en materia migratoria, el fortalecimiento de la vigilancia fronteriza mediante tecnología biométrica y la regularización de flujos pueden ser utilizados por México como herramientas de persuasión. Si bien la migración y el narcotráfico no forman parte del texto del T-MEC, en la práctica son los temas que dictarán la flexibilidad o rigidez de Washington en la mesa comercial.
La revisión de 2026 no será un trámite administrativo; será el momento de definir si Norteamérica se consolida como el bloque económico más resiliente del mundo o si las fricciones internas frenarán el potencial histórico del nearshoring.

